viernes, 19 Enero 2018
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Polonia: documento de los Obispos sobre la Milicia de la Inmaculada

Con ocasión del centenario de la fundación de la Milicia de la Inmaculada (M.I.), el Episcopado polaco ha anunciado su carta pastoral intitulada “Cien años con la Inmaculada y su Milicia”.

M.I.El documento ha sido firmado por los cardenales, arzobispos y obispos presentes en la asamblea plenaria que se ha llevado a cabo durante los días 6 y 7 de junio 2017 en Zakopane, pero que se ha dado a conocer el 27 de noviembre, y está destinado al uso pastoral en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Beata Virgen María – 8 de diciembre 2017.
Los Obispos polacos afirman que san Maximiliano María KOLBE ha fundado la Milicia para encarnar el dogma de la Inmaculada Concepción de María en la actividad de la vida cotidiana. El nacimiento de la M.I. se deriva, sobre todo, del deseo de salvar las almas, pero también de los desafíos del tiempo. La finalidad de la Milicia es el cumplimiento de la misión de la Iglesia, que consiste en la llamada a la conversión de todos los pecadores y su santificación “bajo la protección y a través de la Inmaculada”. El movimiento está abierto a todos: laicos y clérigos, niños, jóvenes y adultos.
Hoy la Milicia de la Inmaculada se enfrenta a nuevos retos: “el ateísmo programático e ideológico ha dado pie a las posturas neo-liberales y anti-eclesiales. La Milicia camina junto con el mundo cambiante y, además de la actividad tradicional iniciada por san Maximiliano, desarrolla nuevas formas de apostolado correspondientes a los retos contemporáneos de la Iglesia y del mundo. En ella han surgido y actúan, entre otros: el Movimiento Juvenil de la Milicia de la Inmaculada, la Escuela de Evangelización de la Inmaculada, la Milicia de la Inmaculada a los pies de la Cruz; este último constituye un poderoso ejército de oración y de sufrimiento, los cuales son –como lo ha expresado san Maximiliano- «la vanguardia» de la Milicia”.
En el tiempo presente –evidencian los Obispos polacos- la Milicia aparece como el antídoto específico para distintos tipos de conflictos y esclavitudes del alma humana, pues ésta forma al ser humano con el ejemplo de María. “Pidamos a la Inmaculada, que san Maximiliano hizo Ideal suyo, Adalid y Mediadora nuestra de todas las gracias Divinas, conducirnos al dulcísimo Corazón de Jesús en las filas de su Milicia”.

Red.

 

Carta del Episcopado polaco
con ocasión del centenario de la fundación de la Milicia de la Inmaculada.

CIEN AÑOS CON LA INMACULADA Y SU MILICIA

 

Queridos hermanos y hermanas.

El hilo conductor de esta carta pastoral es el centenario del nacimiento de la Milicia de la Inmaculada – la sencilla realización de la verdad sobre la Inmaculada Concepción de la Beata Virgen María, así como la ha entendido San Maximiliano María Kolbe. Según su ideal, la Milicia de la Inmaculada ha constituido el modo de encarnación del dogma mariano en la práctica de la vida cotidiana.
En el 1933, el Padre Kolbe, durante un viaje misionero, ha escrito en una de sus cartas en qué cosa consiste -en el espíritu de la Milicia – esta “encarnación”: “Queremos ser totalmente de la Inmaculada para que no quede nada de nosotros que no sea suyo, de tal modo que casi nos anonademos en Ella, seamos transformados en Ella misma, transustanciados en Ella, que quede sólo Ella. Porque podemos llegar a ser tan suyos como Ella lo es de Dios” (SK n. 508).

 

La Milicia de la Inmaculada – génesis y objetivos

Con el 2017, han transcurrido cien años de la fundación de la Milicia de la Inmaculada. Su nacimiento se deriva sobre todo del deseo de salvar las almas, pero también de las exigencias de los tiempos. En aquel momento estaba por llegar a su fin la Primera Guerra Mundial, se estaba por encender el fuego de la Revolución de Octubre y se intensificaban las actividades anti-eclesiales de la masonería. Por otra parte, la Madre de Dios de Fátima había revelado los secretos y llamado a la conversión. En tales circunstancias, el 16 de Octubre de 1917, el Padre Maximiliano María Kolbe (en aquel tiempo aún “clérigo”) junto con otros seis franciscanos inició el movimiento mariano – la Milicia de la Inmaculada. El movimiento está abierto a todos: laicos y clérigos, niños, jóvenes y adultos. Vale la pena notar que la Milicia de la Inmaculada ha surgido tres días después de las apariciones de la Virgen de Fátima, siendo esta, en un cierto modo, una respuesta al mensaje del cielo.
La finalidad de la Milicia es el cumplimiento de la misión de la Iglesia: la llamada a la conversión para todos los pecadores y su santificación “bajo la protección y por la mediación de la Beata Virgen María Inmaculada”. En este proceso de conversión, resultan indispensables dos condiciones: la consagración total a María como “instrumento en sus manos inmaculadas” y el uso de la “Medalla Milagrosa”. Según San Maximiliano, se necesita usar “todos los medios (siempre lícitos), todo lo que el estado, las condiciones y las circunstancias permitan; todo aquello que nos sugiera el celo y la prudencia de cada uno; pero sobre todo la “Medalla Milagrosa” y la súplica dirigida, posiblemente una vez al día, a la Beata Virgen María Inmaculada, con esta jaculatoria: ¡Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a Ti y por cuantos a Ti no recurren, en particular por los enemigos de la santa Iglesia y por cuantos te son encomendados!” (SK n. 1369).

 

La Milicia de la Inmaculada ayer

La historia de la Milicia de la Inmaculada, su identidad y su esencia, pueden ser seguidas en tres prospectivas temporales: en la historia de ayer, en el hoy contemporáneo y en el futuro mañana.
En la memoria de la antigua generación permanecen aún vivos los eventos de aquel pasado, cuando un franciscano de discreta apariencia, ha puesto las bases del movimiento mariano, fundando en la cercana Varsovia el convento y la casa editora de Niepokalanów (Ciudad de la Inmaculada). En el período entre las dos grandes guerras, tanto el convento como su obra misionera propagandeada por la revista mensual “El Caballero de la Inmaculada” y otras publicaciones, se han vuelto notorias en todo el país, ya sea en ambientes rurales como en los urbanos. A mitad de los años treinta del siglo pasado, el “Caballero” ha sido una revista con un tiraje medio de 800 mil copias, y en el 1938 ha registrado el resultado récord de un millón de copias.
Con el crecimiento de la popularidad de la revista mensual, crecían rápidamente las filas de la Milicia de la Inmaculada, cuyo número efectivo en el otoño del 1939 ha contado casi un millón de miembros. Esto ha conllevado un renacimiento del espíritu religioso en Polonia y ha contribuido al aumento de la conciencia moral y católica de la sociedad.
La actividad de la Milicia de la Inmaculada no se ha limitado al territorio de la Polonia. Ya en el 1930, el Padre Kolbe, guiado por el espíritu misionero, se ha dirigido al Japón para difundir el ideal de la Milicia.
El tiempo de la Segunda Guerra Mundial ha interrumpido el desarrollo de la Milicia. Después de llegar a su fin, las autoridades comunistas han prohibido la publicación de la revista mensual, han expropiado la maquinaria de la imprenta y suprimido la casa editorial. La Milicia de la Inmaculada, aún así, ha seguido invariablemente con su ideal y sus fines.

 

La Milicia de la Inmaculada hoy

Después de la transformación política en Polonia, la Milicia se ha topado con nuevos desafíos. El ateísmo programático e ideológico ha dado lugar a las posturas neo-liberales y anti-eclesiales. La Milicia camina con el mundo cambiante y, más allá de la actividad tradicional iniciada por san Maximiliano, desarrolla nuevas formas que corresponden a los desafíos contemporáneos de la Iglesia y del mundo.
Con la Milicia han surgido y operan, entre otros: el Movimiento Juvenil de la Milicia de la Inmaculada, la Escuela de Evangelización de la Inmaculada, la Milicia de la Inmaculada al pie de la Cruz; esta última constituye un poderoso ejército de oración y sufrimiento, siendo -como lo ha expresado San Maximiliano- “la vanguardia” de la Milicia.
La Milicia de la Inmaculada está en continuo desarrollo; en este momento existe en aproximadamente 50 países. Se estima que, desde sus inicios hasta hoy, se han inscrito en la Milicia más de 4 millones de personas en el mundo, de las cuales 2 millones aproximadamente en Polonia.
Desde hace veinte años la Iglesia ha reconocido la Milicia de la Inmaculada como una Asociación pública de fieles, universal e internacional, y ha aprobado sus Estatutos.

 

El mañana pertenece a la Inmaculada

En el tiempo presente, la Milicia aparece como el antídoto específico contra distintos tipos de conflictos y de esclavitudes del alma humana. El ideal de la Milicia de la Inmaculada ha sido plasmado en la así llamada “Tarjeta (libreta)” y en el acto devoto de la consagración a la Inmaculada. Adoptar estos contenidos y encarnarlos en la vida, harán que nos formemos bajo el ejemplo de María Inmaculada. Gracias a esto -como enseña San Maximiliano- podemos llegar a ser “la mediación a través de la cual la Inmaculada ama a Jesús y Jesús, viéndonos propiedad, casi parte de Su amadísima Madre, la ama a Ella en nosotros y por nosotros” (SK n. 508).
Todos pueden ser milicianos de la Inmaculada. Sólo se necesita presentar su petición al Centro Nacional de la Milicia de la Inmaculada de Niepokalanów. Después de haber recibido el formato, se debe compilar y firmar, para después mandarlo nuevamente a Niepokalanów. La persona que ha manifestado su deseo de adherirse a la Milicia, será inscrita en el Libro de la Milicia y recibirá “la tarjeta (libreta) de la Milicia de la Inmaculada”, la cual es un tipo de carnet, y la “Medalla Milagrosa”. Después de haber recibido la inscripción, en el día indicado en el “carnet”, es necesario acercarse al sacramento de la penitencia y participar plenamente en la Santa Misa y rezar el acto de consagración total a la Inmaculada. La fórmula de consagración se encuentra en su “Carnet”. Como un signo de tal consagración, se debe llevar colgada en el cuello la “Medalla Milagrosa”.

Pidamos a la Inmaculada, que san Maximiliano hizo Ideal suyo, Adalid y Mediadora nuestra de todas las gracias Divinas, conducirnos al dulcísimo Corazón de Jesús en las filas de su Milicia.

 

Han firmado:
Cardenales, Arzobispos y Obispos
presentes en la 376° Asamblea Plenaria
de la Conferencia del Episcopado polaco.

Zakopane, el 6 y 7 de junio 2017.

La carta está destinada al uso pastoral
en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Beata Virgen María –
8 de diciembre 2017.

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