domingo, 30 de abril de 2017

Prófugos entre los franciscanos

Un emigrante en los Santuarios Antonianos de Camposampiero

El joven afgano Anwar, ha sido acogido en el convento y santuario Antoniano de Camposampiero (PD), y otros tres en dos parroquias de la ciudad véneta de la Diócesis de Treviso.
Anwar, de 30 años, llegó a Italia el 23 de septiembre del 2014. Su viaje se había iniciado en mayo del mismo año, en Nangarhar, provincia de Afganistán de donde huyó de la falta de libertad, dejando mujer y cinco hijos En su recorrido hasta Italia ha atravesado Pakistán, Irán, Turquía, Bulgaria -donde conoció a otros connacionales- y Serbia. Llegado a Croacia con otros dos compañeros, se escondió en un camión y, tras tres días, sin agua, sin comida y casi sin oxígeno, llegó a Treviso, donde fue socorrido. Actualmente goza de protección internacional por cinco años.

La Secretaría general

 

Acogida en la aldea de San Antonio

La aldea de San Antonio de Noventa Paduana parece tener en su DNA una tendencia a acoger a los necesitados venidos de 360 grados a la redonda. Atendiendo a la palabra del Papa y de los Obispos, los hermanos de la comunidad se han planteado cómo responder, desde sus limitaciones, a las necesidades de tantos emigrantes que azarosamente llegan a Italia.
Desde finales de junio del 2015, la casa de Peraga (Ayuntamiento de Vigonza), vacía desde hace unos años de discapacitados, a cuyo servicio estaba destinada, ha acogido a 11 jóvenes africanos de entre 20 y 30 años. Nueve son nigerianos y los otros dos, ghaneses.
Llegaron a Italia en barcazas desde Libia. En su viaje vieron morir a algunos de sus compañeros. Actualmente son atendidos por una Cooperativa social que se hace cargo de sus necesidades, así como de las “prácticas administrativas” relativas a su estatus de “demandantes de asilo”. Un hermano de la comunidad ha colaborado desde el inicio dándoles un cursillo básico de italiano. En un intercambio de visitas a los prófugos, los hermanos han entendido la tragedia de tener que huir del propio país, a causa de los conflictos o de la pobreza, para ir en busca de un futuro en Europa, siempre espoleados por la desesperación y a pesar de tantos riesgos. Estando con ellos, los hermanos han conocido una cultura distinta, con sus carencias y sus valores a apreciar.

La Secretaría general

 

Convento de San Antonio Doctor, Padua

Desde hace casi cuatro meses acogemos en nuestro convento a dos jóvenes nigerianos de 23 y 25 años.
Nuestra comunidad está compuesta por profesos solemnes, más el grupo de profesos temporales en formación inicial.
El año pasado nos preguntamos qué podríamos hacer para ofrecer un signo concreto de hospitalidad. Las invitaciones del Papa y la constatación de las llamadas cada vez más urgentes a nuestras puertas, nos llevaron a reservar algunos espacios de la casa para acoger a personas necesitadas de protección.
Además de ofrecer la habitación, quisimos acoger a quienes estuvieran dispuestos a insertarse, compartiendo con nosotros los “ritmos” de nuestra vida en libertad y sencillez.
Así, hacia mitad de noviembre del 2015, llegaron dos muchachos nigerianos. Ya sabían algo de italiano, puesto que estaban en Italia desde hacía algunos meses. Desde el principio se estableció con ellos una relación cordial. Son afortunados porque llegaron tras haber conseguido trabajo en una cooperativa, donde siguen empleados. Por lo demás, viven con nosotros compartiendo comidas y la tarde de fraternidad cuando desean pasar un tiempo de charla.
Ofrecen su servicio en algunas cosas sencillas y, desde la más absoluta libertad, son asiduos a nuestra oración comunitaria.
Desde que llegaron no han dejado de regalarnos su diaria sonrisa y su discreto testimonio de serenidad, pese su pasado doloroso y dramático.
Sabemos que sólo es un pequeño gesto y, aunque lamentablemente no resolverá el gran problema de la acogida a los prófugos, agradecemos al Señor que nos descubra su rostro en el “forastero” y se deje encontrar en la limitación, la precariedad y la necesidad de atención.

Fr. Antonio Ramina – Guardián y rector del seminario

 

Prófugos en Schwarzenberg, Alemania

La comunidad de Schwarzenberg trata de responder a le emergencia de los prófugos que llegan a Europa.
En los últimos días, algunos voluntarios que ayudan a los prófugos en nuestra zona, nos han pedido asilo en la iglesia para una joven familia iraquí -con un niño de 4 años y la madre encinta- huida a causa del terrorismo de ISIS.
Nuestra comunidad la ha acogido dado que el gobierno de Baviera quería deportarla a Hungría donde, por experiencia, la familia sabe de lo mal que tratan a los prófugos y tiene miedo de volver. Por estos motivos será hospedada en nuestra comunidad hasta después de Pascua, momento en que Alemania estará obligada a proceder a la petición de asilo.

Fr. Andreas Murk, guardián

 

Custodia de Oriente y Tierra Santa

Desde el inicio de la guerra en Siria, los hermanos de la Custodia prestaron ayuda a cuantos llamaron a su puerta.
Las comunidades de Estambul y de Büyükdere, Turquía, han acogido en distintas ocasiones a familias sirias, y se han comprometido a hacerse cargo de su futuro, ayudándolas a buscar un refugio seguro y una vida digna. También prestan ayuda económica a prófugos en necesidad.
En el Líbano, los prófugos sirios están en gran parte en tiendas, por los campos de la Bekaa, al norte y al sur del país. Son todos musulmanes. Los cristianos acuden a sus familiares mezclándose con la población libanesa. Amén de sirios, el Líbano acoge a iraquíes, en su mayoría cristianos, encomendando su cuidado a la Iglesia Caldea mientras pueda soportar un compromiso tan oneroso. Los hermanos, comprometidos desde hace más de un año en un servicio regular a prófugos sirios e iraquíes, han creado una ONG, con el nombre de "EQUAL". Hermanos y miembros de EQUAL trabajan con los niños y con las madres. Un programa similar desarrollan con los prófugos sirios e iraquíes. Para los primeros, las actividades se desarrollan en dos grandes tiendas que EQUAL ha montado en el campo de prófugos sirios en la Bekaa y, para los iraquíes, en locales cedidos por los Hermanos Menores en Harissa.
Durante los 8 primeros meses, se hicieron actividades manuales: dibujo… con el fin de ayudar a los niños a expresarse, a entretenerse y a desarrollar posibles dotes. Se ha formado en la no violencia… Con las madres, una psicóloga y una socióloga se han alternado en sesiones de formación, con temas relativos a la vida cotidiana en una situación de precariedad y en otros sugeridos por las mismas madres.
Desde octubre para los iraquíes y desde enero para los sirios, los hermanos, novicios, postulantes y los miembros de EQUAL, organizan cursos de árabe, matemáticas e inglés para cuantos logran acudir a la escuela. A las madres iraquíes se les ofrece un curso de inglés y a las sirias de árabe para que sepan leer y escribir. A todos se ofrece apoyo psicológico.
Nuestra acción se inició por iniciativa de un hermano comprometido con los prófugos sirios de los que ninguna organización internacional se ocupaba. Poco a poco hemos desarrollado este servicio, financiado en gran parte por la Fundación Juan Pablo II y los miembros de EQUAL.

Los hermanos de la Custodia

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