Después de 13 días de marcha y más de 430 kilómetros recorridos, el grupo Francisco concluyó su viaje espiritual. Como cada año, el grupo peregrina a Jasna Góra en el marco de la Peregrinación de la Diócesis de Elbląg, que desde hace años atrae a fieles de distintos rincones de Polonia para llegar juntos al santuario donde reina Nuestra Señora de Częstochowa.

La peregrinación 2024 de este año, celebrada del 30 de julio al 11 de agosto, reunió a peregrinos en su camino de Kwidzyn a Jasna Góra, con la oración y el canto en los labios. El lema de la peregrinación, «Concédenos la paz», reflejaba perfectamente el espíritu que acompañó a los peregrinos a cada paso de este exigente viaje. Junto con Francisco, este año también participó en la peregrinación el grupo Salvator-Redemptor. En total, entre 60 y 90 personas participaron en las distintas etapas del viaje.
El grupo Francisco estuvo dirigido por Fray Mateusz ŚWIĘTOSŁAWSKI, que apoyó a los participantes durante toda la peregrinación no sólo con la oración, sino también con una buena palabra y una intervención formativa.
El grupo Francisco siempre se ha caracterizado por una gran presencia de religiosos y religiosas, lo que se ha vuelto a poner de manifiesto este año. Fray Robert WOŁYNIEC Vicario provincial, Fray Władek del Seminario Franciscano, dos postulantes y una monja, hicieron todo el camino. Fray Piotr MATUSZAK, Secretario provincial, y los anteriores responsables del grupo Francisco, Fray Damian BASARAB y Fray Robert TWARDOKUS, también se unieron en diversas etapas de la peregrinación. La asistencia médica a los peregrinos corrió a cargo de Fray Tomasz TĘGOWSKI, del Centro Franciscano de Medicina.
Durante la marcha no faltaron momentos de reflexión, dificultades físicas y espirituales, pero también alegría y apoyo mutuo. Los peregrinos recorrieron los pintorescos paisajes de Polonia, pasando por pueblos, bosques y campos, donde se encontraron con la hospitalidad de la gente del lugar. Las oraciones diarias y las Santas Misas fueron un momento de respiro y alimento espiritual.
«Cada paso de esta peregrinación no es sólo un esfuerzo físico, sino sobre todo un don espiritual ofrecido a Dios». El lema de este año estaba particularmente cerca de nuestros corazones en estos tiempos de ansiedad e incertidumbre», dijo uno de los participantes del grupo Francisco.
La conclusión de la peregrinación fue la Santa Misa solemne en Jasna Góra, donde todos los peregrinos rezaron por la paz en el mundo, en sus familias y en sus corazones. La emoción y la alegría de haber alcanzado la meta eran visibles en los rostros de todos los presentes.
El grupo Francisco, como los demás grupos de peregrinos, ha terminado su viaje, pero los frutos espirituales de este viaje acompañarán sin duda a los peregrinos durante mucho tiempo. Todos regresaron a sus casas con esperanza, llevando en sus corazones la experiencia de la comunidad, la oración y el encuentro con Nuestra Señora de Częstochowa.

Maja STUDZIŃSKA
Portavoz de la Provincia de Gdansk