Del 26 al 31 de octubre de 2025, en la fraternidad de San Antonio en Beyoğlu (Estambul), tuvo lugar un encuentro fraterno y de trabajo que reunió a los Hermanos Definidores de la Provincia de San José, Esposo de la B.V.M. en Rumanía, a los de la Custodia de Oriente y de Tierra Santa, así como a los Consejeros de la Delegación rumana de San Buenaventura en Alemania.

Participaron en el encuentro el Ministro provincial, Fray Damian-Gheorghe PĂTRAȘCU; el Custodio provincial, Fray Anton BULAI; y el Delegado, Fray Ioan LUPU, acompañados de sus respectivos Definidores y Consejeros. Como anfitrión y Hermano entre Hermanos estuvo presente Fray Michał SABATURA, Guardián de la fraternidad de San Antonio, quien acogió generosamente a los participantes.

Una semana de oración, reflexión y compartir
La semana comenzó con un momento de meditación guiado por el Ministro, Fray Damian, inspirado en el tema del Jubileo por los 800 años de la muerte de San Francisco. Partiendo del Evangelio de Juan (13,1–17) y del relato del Tránsito según Tomás de Celano, los Hermanos reflexionaron sobre el sentido de la muerte como encuentro y don, a la luz de la vida del Santo de Asís.
Durante el espacio de compartir, diversos aportes enriquecieron la reflexión: los Hermanos recordaron cómo la experiencia de San Francisco —vivida como paso del “ser” al “estar presente”— sigue siendo un modelo de vida fraterna y de amor que transforma incluso la muerte en bendición.

Conocerse y recorrer juntos el camino
Esa misma tarde, después de la Hora intermedia, los Hermanos se presentaron mutuamente, compartiendo su camino vocacional y sus experiencias de servicio en diversas realidades. Fray Damian recordó algunos datos significativos de la Provincia: 238 Hermanos distribuidos en 17 Conventos en Rumanía, 3 en Turquía, 2 en Líbano, 5 en Italia (con 57 Hermanos) y 4 en Alemania (16 Hermanos), con presencia en cinco continentes.
Posteriormente, cada jurisdicción presentó su realidad: Fray Ioan LUPU expuso la historia y los desafíos de la Delegación en Alemania; Fray Anton BULAI y Fray Felician TAMAȘ expusieron la vida y actividades de la Custodia de Oriente y de Tierra Santa; finalmente, Fray Damian ofreció una visión de conjunto de la Provincia rumana y de sus misiones.

Peregrinaciones y vida fraterna
En los días siguientes, el programa combinó momentos de trabajo y de fraternidad.
El 28 de octubre, los Hermanos realizaron una peregrinación a Nicea, donde renovaron su profesión de fe y celebraron la Eucaristía en un lugar marcado por la memoria de los primeros Concilios de la Iglesia.
El 29 de octubre, la fraternidad se trasladó al Convento de Büyükdere para las sesiones de los Definitorios y una visita fraterna a la comunidad local. Fray Anton BULAI presentó la historia del Convento y de la iglesia, explicando el significado de algunas obras de arte y los acontecimientos históricos más relevantes. Después de la celebración y del almuerzo, los Hermanos disfrutaron de un tiempo fraterno y de visita por la zona del Bósforo, el estrecho que atraviesa Estambul.
El 30 de octubre, la jornada fue dedicada a una visita cultural y espiritual por la ciudad de Estambul, iniciada con la celebración de la Santa Misa por los Hermanos difuntos de la Provincia y de la Custodia. Los participantes visitaron entonces varios lugares significativos de la ciudad, como Santa Sofía y el Gran Bazar —uno de los mercados cubiertos más antiguos y animados del mundo—, disfrutando de la belleza y la riqueza cultural de la metrópoli del Bósforo.
La jornada concluyó con una cena fraterna, durante la cual el Ministro provincial expresó su gratitud a todos por su participación y por el clima de auténtica fraternidad vivido, agradeciendo de modo especial a la comunidad anfitriona de San Antonio por su cálida acogida y su solícita hospitalidad.

Un signo de comunión y esperanza
El encuentro de Estambul fue un gesto concreto de comunión entre las diversas entidades de la Provincia rumana: un espacio de diálogo, oración y fraternidad vivido en el espíritu del Pobrecillo de Asís.
Cada participante regresó a su propia realidad enriquecido por las experiencias compartidas, con nuevas perspectivas y con un renovado deseo de vivir y testimoniar la alegría del Evangelio.

Fray Marian Emanuel VĂTĂMĂNELU.