A pocas semanas de la conclusión de la ostensión del cuerpo de san Francisco (22 de febrero – 22 de marzo de 2026), el Custodio del Sacro Convento de Asís, Fray Marco MORONI, ha dirigido una carta a todos los Hermanos de la Orden para compartir el significado de lo vivido y expresar su agradecimiento.
La experiencia del mes de la ostensión se ha configurado como un tiempo de gracia vivido intensamente por la comunidad franciscana y el pueblo de Dios, marcado por una amplia participación y un clima profundamente orante. En este contexto, el Custodio ha querido releer lo sucedido no solo como un acontecimiento extraordinario, sino como una ocasión concreta de renovación en el seguimiento del Señor Jesús, a la escuela de San Francisco.
En el centro de su carta, Fray Marco MORONI expresa un agradecimiento especial a los Hermanos procedentes de diversas partes del mundo, cuyo servicio generoso durante los días de la ostensión ha sido un signo tangible y precioso de comunión. Al mismo tiempo, subraya cómo este tiempo ha representado «un auténtico evento de gracia», capaz de fortalecer la vocación y de redescubrir, en la vida del Santo, una forma concreta de don, servicio y amor vivido «como menores».
El Custodio invita además a todos los Hermanos a renovar el vínculo con Asís, promoviendo en sus propios países iniciativas para el Octavo Centenario y redescubriendo la fuerza viva del carisma franciscano, que continúa hablando y generando esperanza en el corazón del mundo.
Oficina General de Comunicaciones
* * *
Asís, 12 de abril de 2026
A todos nuestros queridos Hermanos,
Frailes Menores Conventuales repartidos por el mundo:
«¡Que el Señor les dé su paz!».
Quiero dirigirme a ustedes, en nombre de toda la comunidad custodial, con estas sencillas palabras para compartir la profunda alegría que acabamos de vivir y que nos llenó durante los días de la ostensión del cuerpo de San Francisco, nuestro Hermano y Padre (22 de febrero – 22 de marzo de 2026). Ha sido un auténtico evento de gracia, un tiempo luminoso que nos ofreció una oportunidad extraordinaria para fortalecernos en el seguimiento del Señor Jesús. En esos días tan intensos, tuvimos la preciosa ocasión de seguir aprendiendo, en la escuela de San Francisco, a vivir y a sentir el corazón palpitante del Evangelio que hemos elegido abrazar.
Él nos sigue enseñando hoy a hacer de nuestra vida un regalo para el Señor, a servirnos unos a otros en fraternidad y a amar, como menores, al mundo entero.
Quiero expresar un agradecimiento muy especial, a los frailes que vinieron de diferentes partes del mundo y nos ayudaron durante los días de la ostensión. Su servicio generoso y su presencia fueron un signo tangible y precioso de nuestra profunda comunión.
Con motivo de este aniversario tan significativo, los invito de todo corazón a venir como peregrinos a Asís, para rezar ante la Tumba del Seráfico Padre, nutrirse de la belleza espiritual de la Basílica y beber nuevamente de la fuente de nuestra vocación. Y si alguien desea quedarse por un tiempo más prolongado para ayudarnos en nuestro servicio, será sin duda bien recibido.
Al mismo tiempo, los animo calurosamente a promover iniciativas en sus países para celebrar este Octavo Centenario de la muerte de San Francisco, creando así momentos valiosos para renovar nuestra fraternidad, abriendo caminos de paz y apoyando el amor y la viva devoción del pueblo de Dios que camina junto a nosotros.
Al vivir estos momentos de encuentro y celebración, podrán experimentar la misma profunda vivencia que nosotros tuvimos aquí. Sentirán con certeza que San Francisco vive, que sigue bendiciendo incesantemente a todos sus hijos y Hermanos –a pesar de nuestras carencias y de nuestros límites– con su presencia espiritual, además sigue consolando hoy los corazones heridos y necesitados de tantas personas.
Con afecto fraterno y en constante comunión de oración,
Fray Marco y sus Hermanos de Asís.










