{"id":72975,"date":"2024-09-30T14:06:41","date_gmt":"2024-09-30T12:06:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ofmconv.net\/lettera-del-ministro-generale-a-tutto-lordine-nella-solennita-di-san-francesco-dassisi\/"},"modified":"2024-09-30T18:06:29","modified_gmt":"2024-09-30T16:06:29","slug":"lettera-del-ministro-generale-a-tutto-lordine-nella-solennita-di-san-francesco-dassisi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ofmconv.net\/es\/lettera-del-ministro-generale-a-tutto-lordine-nella-solennita-di-san-francesco-dassisi\/","title":{"rendered":"Carta del Ministro general a toda la Orden en la solemnidad de San Francisco de As\u00eds"},"content":{"rendered":"<p>Prot. N. 0701\/2024<br \/>\n17 de septiembre de 2024<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cPor sus heridas fuimos sanados\u201d(Is 53, 5).<br \/>\n<\/em><em>\u201cYo hago nuevas todas las cosas\u201d (Ap 21,5).<\/em><\/p>\n<p><strong>Queridos Hermanos,<\/strong><\/p>\n<p>Por medio de esta carta, quiero dirigirles a cada uno de ustedes un mensaje de felicitaci\u00f3n con ocasi\u00f3n de la fiesta de nuestro Ser\u00e1fico Padre San Francisco de As\u00eds. Me he decidido a escribirles no sin cierto temor ya que, hace unos meses, cuando junto con los dem\u00e1s Ministros generales preparamos y enviamos las Orientaciones para la celebraci\u00f3n de los Centenarios Franciscanos, me hab\u00eda propuesto no escribir ninguna otra carta a la Orden, para no interferir con la abundancia de est\u00edmulos e iniciativas relacionadas con los citados Centenarios.<br \/>\nSin embargo, la cercan\u00eda del pr\u00f3ximo Cap\u00edtulo general ordinario (junio de 2025), la importancia de los Jubileos Franciscanos y la inminente apertura del Jubileo universal 2025, me convencen de no dejar hablar s\u00f3lo a los acontecimientos (por muy relevantes que sean), sugiri\u00e9ndome que les dirija un mensaje que nace del deseo de compartir con ustedes algunas consideraciones espont\u00e1neas.<\/p>\n<p><em>T\u00fa eres amor: el don de los Estigmas<br \/>\n<\/em>Estoy seguro de que, en nuestros Conventos e iglesias, se est\u00e1 haciendo todo lo posible para resaltar los acontecimientos que rodean el 800 aniversario de la aparici\u00f3n ser\u00e1fica de Cristo crucificado al orante Francisco de As\u00eds.<br \/>\nLas llagas, impresas en su cuerpo y en su alma, son una s\u00edntesis pl\u00e1stica de la espiritualidad a la que el Se\u00f1or nos ha llamado. Son, ante todo, signos de una existencia vivida enteramente en Cristo, de Su caridad misericordiosa y de Su pasi\u00f3n redentora, grabadas en el fr\u00e1gil cuerpo de Francisco (as\u00ed como en su alma, no menos <em>herida<\/em>).&nbsp;<br \/>\nDe esta conmemoraci\u00f3n podemos inspirarnos para repensar el origen mismo de nuestra vocaci\u00f3n: la conformaci\u00f3n a Cristo crucificado; <em>\u201cno quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado\u201d<\/em> (1Cor 2,2). El resultado es un impulso a vivir con mayor fidelidad la dimensi\u00f3n personal y comunitaria de nuestra vocaci\u00f3n para <em>conocer, aceptar e integrar nuestras limitaciones personales e incluso institucionales<\/em> (v\u00e9anse las <a href=\"https:\/\/www.ofmconv.net\/es\/centenario-francescano-linee-guida-per-lapprofondimento-carismatico\/\">Orientaciones para el octavo centenario de los Estigmas<\/a>).<br \/>\nNo se trata, sin embargo, de recordar simplemente un acontecimiento maravilloso, sino de saber captar la dimensi\u00f3n teol\u00f3gica y espiritual, haciendo nuestro el misterio de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<br \/>\nTodo ello se convierte en un ant\u00eddoto v\u00e1lido contra los efectos del entorno cultural actual, que pretende identificarnos con una falsa imagen del hombre: un modelo vac\u00edo de amor y lleno de s\u00ed mismo.&nbsp;<br \/>\nMirando al Santo de As\u00eds, reconocemos el camino correcto hacia una espiritualidad que nos lleva a encontrarnos con la mirada de Francisco vuelta hacia el <em>Alt\u00edsimo <\/em>(y no hacia s\u00ed mismo); a contemplar su carne traspasada por el amor del crucificado (y no por las pasiones del mundo); a considerar c\u00f3mo su alma, tambi\u00e9n herida por el amor, fue profundamente sanada y santificada por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<br \/>\nPara Francisco, subir al Alverna signific\u00f3 encontrar un contexto silencioso y austero para orar y presentar al Se\u00f1or su coraz\u00f3n herido por la crisis que le provoc\u00f3 la evoluci\u00f3n de la primitiva fraternidad, transformada en \u201cOrden\u201d. Y verdaderamente ese contexto de oraci\u00f3n fue el marco ideal en el que el Se\u00f1or colm\u00f3 plenamente todas las expectativas del <em>Poverello<\/em>; Su presencia no s\u00f3lo fue un consuelo, sino una confirmaci\u00f3n adicional. El Se\u00f1or se manifest\u00f3 de forma \u201csorprendente\u201d, traspasando de amor su cuerpo y su esp\u00edritu.<br \/>\nEste encuentro m\u00edstico fue posible gracias a la b\u00fasqueda incesante del <em>Alt\u00edsimo buen Se\u00f1or<\/em>, siempre en el centro de sus deseos. Desde su conversi\u00f3n, desde que el Penitente de As\u00eds <em>dej\u00f3 de adorarse a s\u00ed mismo<\/em>, renunci\u00f3 para siempre a los \u00e9xitos personales, pastorales, eclesi\u00e1sticos, pol\u00edticos o militares; ya no busc\u00f3 complacerse a s\u00ed mismo, sino que se esforz\u00f3 siempre por conformar su coraz\u00f3n y su mente a Dios.<br \/>\nFirmemente resuelto en este prop\u00f3sito, Francisco prefiri\u00f3 esconderse de los ojos del mundo, para refugiarse en Aquel que es la plenitud de todas las cosas, y que escapa a los ojos del mundo. Su autenticidad de vida revela lo que \u00e9l mismo expres\u00f3 en sus Admoniciones: <em>\u201cCuanto es el hombre delante de Dios, tanto es y no m\u00e1s\u201d<\/em> (Adm xix).<\/p>\n<p><em>Hacia el Cap\u00edtulo general ordinario<br \/>\n<\/em>Queridos Hermanos, se acerca el Cap\u00edtulo general que celebraremos en Roma en el contexto de los Centenarios Franciscanos y del Jubileo Universal de 2025. Ser\u00e1 el a\u00f1o del octavo centenario del C\u00e1ntico de las Creaturas, al que seguir\u00e1 la conmemoraci\u00f3n de la Pascua de San Francisco (2026). Tal contexto celebrativo nos recuerda el horizonte espiritual que deseamos valorizar; el tiempo capitular, por su parte, nos ayuda a mirar y verificar la espiritualidad concreta vivida en nuestras comunidades y en la propia Orden, para pasar del examen de los \u201cprincipios rectores\u201d a la evaluaci\u00f3n de la \u201cobra en curso\u201d.<br \/>\nPor ello los invito, queridos Hermanos, a hacer juntos una pausa para verificar, en este tiempo que nos prepara para el Cap\u00edtulo general, qu\u00e9 grado de verdad y sinceridad experimentamos en nuestro contexto de vida.<\/p>\n<p><em>Testimonios que cuestionan: el esp\u00edritu de los or\u00edgenes y la respuesta carism\u00e1tica actual<br \/>\n<\/em>En los \u00faltimos meses he tenido la gracia de celebrar el 800 aniversario de la llegada de los primeros Hermanos (enviados por el propio Francisco) a algunas ciudades de Europa.<br \/>\nEsas celebraciones no s\u00f3lo me llenaron de alegr\u00eda, sino que sobre todo me hicieron percibir la frescura carism\u00e1tica de los or\u00edgenes. Las fundaciones, en efecto, nacieron seg\u00fan el esp\u00edritu del Evangelio y el ejemplo de vida de nuestro Ser\u00e1fico Padre.<br \/>\nEstoy seguro de que todos nosotros nos alegramos de ser franciscanos conventuales; nos reconocemos como parte de esta forma de vida. Pero perseverar en la fidelidad y en la alegr\u00eda de la vocaci\u00f3n evang\u00e9lica no es algo que se d\u00e9 por descontado o sea mec\u00e1nico: la verdadera fidelidad hay que conservarla, cuidarla, buscarla, protegerla e incluso \u201csufrirla\u201d en la lucha contra nosotros mismos y contra el entorno cultural, orientado hacia el placer irrestricto.<br \/>\nHace unos a\u00f1os, en 2018, concluimos el largo proceso de renovaci\u00f3n de nuestras Constituciones. Son nuestra legislaci\u00f3n primordial, como interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica de la Regla. Son el pentagrama, la \u201cpartitura\u201d sobre la que reconocer el tono adecuado para la vida de la Orden en nuestros tiempos; son la gu\u00eda sin la cual no ser\u00edamos lo que somos. Como ustedes recordar\u00e1n, la intenci\u00f3n de la renovaci\u00f3n no era otra que restaurar la vida carism\u00e1tica de la Orden. Las Constituciones regulan e inspiran la vida de nuestras comunidades. Ser\u00eda realmente productivo que todos nos esforz\u00e1ramos por \u201c<em>ejecutar<\/em>\u201d lo que indica la partitura, aprendiendo cada uno su parte para as\u00ed acercarnos a la <em>forma vitae <\/em>conventual. Bastar\u00eda poco para dar un salto cualitativo, pero no siempre somos capaces de hacerlo.<br \/>\nLas comunidades, custodiadas seg\u00fan el esp\u00edritu de nuestras Constituciones, se reconocen inmediatamente como lugares donde brilla el carisma, y por tanto son comunidades donde todos recorren el camino seguro para encontrarse con el Se\u00f1or y proponerlo al mundo a trav\u00e9s del testimonio franciscano.<br \/>\nNo podemos permitirnos el lujo de no rezar juntos, de no celebrar los Cap\u00edtulos conventuales con frecuencia, de no tener una vida espiritual profunda, de no detenernos a discernir juntos, de no verificar la calidad de nuestro discipulado, de no practicar la correcci\u00f3n fraterna, de no aportar algo nuevo a nuestra misi\u00f3n.<br \/>\nEl seguimiento del Se\u00f1or sigue siendo, sin ninguna duda, la prioridad. Si tenemos otras prioridades, quiz\u00e1 algo est\u00e9 fallando y nuestra fidelidad al carisma est\u00e9 distorsionada.&nbsp;<br \/>\nSi nuestra vida y nuestras comunidades persiguen \u201cotros\u201d contextos (en forma de hedonismo personal o pastoral), significa que \u201cotro\u201d ser\u00e1 el resultado, otro ser\u00e1 el contenido de nuestra vida, y correremos el riesgo de vivir en el sinsentido, o en la mundanidad espiritual (Papa Francisco).<br \/>\nSi perdemos la calidad de vida evang\u00e9lico-conventual, ser\u00eda como provocar un suicidio espiritual para la Orden. Si no cuidamos nuestros contextos vitales, si no nos proponemos recualificar la vida conventual, pondremos en peligro no s\u00f3lo el presente, sino tambi\u00e9n el futuro de la Orden.<br \/>\nHermanos, primero debemos recuperar la oraci\u00f3n, el silencio, la interiorizaci\u00f3n de la Palabra, la contemplaci\u00f3n, el discernimiento comunitario, el conocimiento de nuestros par\u00e1metros carism\u00e1ticos.&nbsp;<br \/>\nUna vida vivida seg\u00fan lo que hemos prometido nos aportar\u00e1 alegr\u00eda a nosotros y al mundo, como un signo cre\u00edble de vida cristiana y franciscana.<\/p>\n<p><em>Levantar la mirada: un camino de renovaci\u00f3n<br \/>\n<\/em>En la audiencia general del 23 de agosto de 2017, el Papa Francisco nos dijo que \u201cno es cristiano caminar con la mirada dirigida hacia abajo\u201d, como hacen algunos animales, buscando s\u00f3lo su sustento en la superficie del suelo, \u201csin levantar los ojos hacia el horizonte&#8230; como si todo nuestro camino se apagase aqu\u00ed en el palmo de pocos metros de viaje\u2026\u201d.<br \/>\nEl contexto de los Centenarios Franciscanos es una ocasi\u00f3n propicia para mirar hacia arriba con la virtud de la esperanza cristiana y la gu\u00eda del Evangelio, siempre actual, siempre nueva.<br \/>\nEn esta fiesta de San Francisco, como preparaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n de nuestro Cap\u00edtulo general ordinario, quisiera proponer a la Orden que emprendamos una profunda renovaci\u00f3n, casi una autorreforma, no basada en la intransigencia o en un rigor mal disimulado, sino orientada hacia un amor creativo, que deje espacio a las novedades del Esp\u00edritu y no se cierre a las provocaciones que provienen de la cultura de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Por tanto, queridos Hermanos: tenemos la Gu\u00eda, tenemos la partitura, tenemos los instrumentos (que hay que afinar continuamente), conocemos la melod\u00eda: dej\u00e9mosla resonar en nuestros corazones, bajo la direcci\u00f3n de Aquel que lo une todo en perfecta armon\u00eda, para que fructifique con nuestra conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Que la bendici\u00f3n de nuestro Ser\u00e1fico Padre San Francisco est\u00e9 siempre sobre cada uno de ustedes. \u00a1Que el Se\u00f1or les d\u00e9 paz<em>!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fray Carlos A. Trovarelli<br \/>\n<em>Ministro general<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por medio de esta carta, quiero dirigirles a cada uno de ustedes un mensaje de felicitaci\u00f3n con ocasi\u00f3n de la fiesta de nuestro Ser\u00e1fico Padre San Francisco de As\u00eds. 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