{"id":78442,"date":"2025-02-14T13:35:08","date_gmt":"2025-02-14T12:35:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ofmconv.net\/nato-tre-volte\/"},"modified":"2025-02-14T13:43:40","modified_gmt":"2025-02-14T12:43:40","slug":"nato-tre-volte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ofmconv.net\/es\/nato-tre-volte\/","title":{"rendered":"Nacido tres veces"},"content":{"rendered":"<p><strong>A pesar de haber sufrido dos p\u00e9rdidas, una enfermedad grave y un accidente que lo ha obligado a usar silla de ruedas, Fray Tullio PASTORELLI mira al mundo directamente a los ojos. Sin victimismo, este misionero explica por qu\u00e9 no se debe desperdiciar la vida.<\/strong><\/p>\n<p><em>Fray Tullio ha nacido tres veces.<\/em> Lleva en el cuerpo, pero sobre todo en la mente, las huellas de las noches m\u00e1s oscuras y de los nuevos amaneceres que han ido sucedi\u00e9ndose en su vida, sin dejar nada a la ret\u00f3rica o al victimismo. Lleva un <em>poncho chileno<\/em> de color camel apoyado en su silla de ruedas, se\u00f1al de que siempre ser\u00e1 un misionero. Tiene 60 a\u00f1os y es de <em>Coredo<\/em>, en Trentino-Italia, tierra que forj\u00f3 su car\u00e1cter y su fe, y que encendi\u00f3 en \u00e9l el deseo de dejar atr\u00e1s el <em>Val di Non<\/em> para recorrer el mundo: \u00ab<em>En mi pueblo hab\u00eda algunos misioneros, me fascinaban sus historias<\/em>\u00bb. Fray Tullio Pastorelli no tuvo la <em>vocaci\u00f3n lineal cl\u00e1sica<\/em>, forj\u00f3 su ser de fraile piedra a piedra. Es un monta\u00f1\u00e9s racional y decidido, amante de los caracteres fuertes como San Antonio de Padua y de los desaf\u00edos dif\u00edciles junto a los m\u00e1s d\u00e9biles. No le result\u00f3 f\u00e1cil lanzarse al vuelo libre. El primer salto al vac\u00edo se produjo tras la muerte de Stefano, un amigo suyo, a los 23 a\u00f1os: \u00ab<em>Fue un shock que me hizo comprender que la vida hay que vivirla, no desperdiciarla<\/em>\u00bb. La elecci\u00f3n religiosa tambi\u00e9n fue cuesta arriba: justo cuando estaba a punto de convertirse en sacerdote, Tullio acompa\u00f1\u00f3 a su padre enfermo de c\u00e1ncer hasta la muerte. \u00ab<em>El primer funeral que celebr\u00e9 fue el suyo<\/em>\u00bb.<br \/>\nLa prueba m\u00e1s grande llegar\u00eda unos veinte a\u00f1os despu\u00e9s, cuando, siendo misionero en Chile, le diagnosticaron un linfoma en el sistema nervioso central: \u00ab<em>La primera dosis de quimioterapia desencaden\u00f3 fuertes crisis epil\u00e9pticas y me perd\u00ed<\/em>\u00bb. Permaneci\u00f3 en coma durante quince d\u00edas y, cuando despert\u00f3, el m\u00e9dico le dijo que estuvo a punto de morir. \u00ab<em>La vida se me vino abajo<\/em>\u00bb, recuerda. \u00ab<em>Hab\u00eda estado cientos de veces cerca de historias de dolor, hab\u00eda dicho las cosas que se dicen en estas circunstancias: recemos, las cosas se arreglar\u00e1n; pero ahora que me tocaba a m\u00ed, todo parec\u00eda fuera de lugar. Y, sin embargo, ten\u00eda otra oportunidad. No deb\u00eda desperdiciarla<\/em>\u00bb. Cinco ciclos de quimioterapia y un trasplante de c\u00e9lulas madre fueron suficientes para que Tullio renaciera por segunda vez. En sus venas, la sangre \u201ctrentina\u201d se funde con la de un ind\u00edgena mapuche, que la don\u00f3 para salvar su vida. La misi\u00f3n recompensa, la misi\u00f3n salva. Las se\u00f1ales no son casuales.<br \/>\nLe piden que piense en un nombre para el nuevo Tullio que acaba de nacer y \u00e9l elige \u00ab<em>Gaspar, el Rey Mago que busca a Dios<\/em>\u00bb. Pero Gaspar tambi\u00e9n siente a veces desolaci\u00f3n: sus familiares y los Hermanos est\u00e1n lejos. Necesita una voz a la que aferrarse, \u00e9l que tantas veces hab\u00eda sido esa voz: el psic\u00f3logo es importante, pero no basta; busca un padre espiritual y lo encuentra en una monja trapense, Mariela. Para \u00e9l hay una habitaci\u00f3n siempre dispuesta en el puerto de tranquilidad y naturaleza que es el Monasterio. \u00ab<em>All\u00ed descubr\u00ed que siempre hab\u00eda corrido a 300 por hora hasta que me estrell\u00e9 contra la cruz. S\u00f3lo en el dolor recuper\u00e9 el paso, la conciencia y la lentitud<\/em>\u00bb.<br \/>\nSiguieron meses de recuperaci\u00f3n: comida sana, caminatas y paseos en bicicleta. Lo logr\u00f3. Pero el 19 de abril de 2023, al regresar de un entrenamiento en bicicleta, un autob\u00fas lo atropell\u00f3. \u00ab<em>Lo recuerdo como si fuera ayer: una pierna bajo las ruedas y la otra colgando de la bicicleta. Un hombre se acerca, se quita el cintur\u00f3n, lo aprieta alrededor de mi cuerpo para detener la hemorragia. Tiene una voz positiva, intenta consolarme. Siempre estoy consciente. Nunca supe qui\u00e9n era<\/em>\u00bb. Tambi\u00e9n esta vez, Tullio se salva. El hospital est\u00e1 a 500 metros, pero la oscuridad parece infinita: \u00ab<em>Un minuto antes era un misionero, un minuto despu\u00e9s era un ni\u00f1o que necesitaba todo<\/em>\u00bb. El m\u00e9dico anuncia malas noticias: una pierna est\u00e1 perdida y la otra se espera salvar hasta la rodilla. \u00ab<em>Pero, Dios, \u00bfqu\u00e9 quieres de m\u00ed? \u00bfNo te han bastado Stefano, mi padre, mi consagraci\u00f3n a ti, la misi\u00f3n, mi choque contra la Cruz?<\/em>\u00bb.<br \/>\nDios no llama por tel\u00e9fono, te responde poco a poco. Tullio ya lo sabe. Ahora que ha vuelto a Padua, bajo la sombra de las alas de la Bas\u00edlica, donde a principios de los a\u00f1os 2000 se ocup\u00f3 de la pastoral juvenil, los chicos que form\u00f3 entonces son hoy m\u00e9dicos y enfermeros, y se ocupan de \u00e9l con gran cuidado: \u00ab<em>Lo que siembras no se pierde, puedo dar fe de ello<\/em>\u00bb. Desde su silla de ruedas, mira al mundo a los ojos y no tiene intenci\u00f3n de hacerle ning\u00fan descuento: \u00ab<em>No soporto la injusticia, las barreras arquitect\u00f3nicas, la soledad de las personas fr\u00e1giles, la superficialidad, ocultarse detr\u00e1s de la burocracia. No tengo m\u00e1s paciencia, si es necesario lo grito a los cuatro vientos<\/em>\u00bb. El mundo se ha vuelto lento: \u00ab<em>Antes me bastaba con un cuarto de hora para prepararme por la ma\u00f1ana, ahora tardo una hora y media. Pero ahora soy yo quien gestiona el tiempo, en la otra vida era el tiempo quien me gestionaba a m\u00ed<\/em>\u00bb. La mirada es como un radar: \u00ab<em>He visto inmensas soledades en los hospitales. He visto a padres hundirse en sus tel\u00e9fonos m\u00f3viles para no tener que mirar a los ojos a su hijo terminal. La enfermedad es un mundo ajeno que afecta a los enfermos y a sus familiares. No estamos preparados, no sabemos c\u00f3mo afrontarlo ni c\u00f3mo estar a su lado. Y, sin embargo, ser\u00eda un alivio para todos saber que formamos parte del flujo normal de la vida, incluso en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Tullio Gaspar sigue buscando respuestas en los rincones de su historia, pero, sin duda, sabe que a\u00fan le queda toda una vida por delante: \u00ab<em>No tengo intenci\u00f3n de desperdiciarla, no tengo intenci\u00f3n de desperdiciar el dolor. Me gustar\u00eda estar al lado de quien busca la luz, esperar juntos el amanecer<\/em>\u00bb.<br \/>\n<\/strong>Fray Tullio pertenece a la Provincia Italiana de San Antonio de Padua (Italia del Norte). Emiti\u00f3 la Profesi\u00f3n simple el 8 de septiembre de 1993 y la solemne el 4 de octubre de 1997, y fue Ordenado Presb\u00edtero el 4 de septiembre de 1999.<\/p>\n<p><em>Este art\u00edculo forma parte de un n\u00famero especial dedicado a la enfermedad. Puedes leer el reportaje completo en el n\u00famero de febrero de 2025 del \u201cMessaggero di Sant&#8217;Antonio\u201d y en la <\/em><a href=\"https:\/\/messaggerosantantonio.it\/versione-digitale\"><em>versi\u00f3n digital<\/em><\/a><em> de la revista. \u00a1Suscr\u00edbete ahora<\/em><em>!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/messaggerosantantonio.it\/content\/giulia-cananzi\">Giulia Cananzi<\/a><br \/>\nDe: <a href=\"https:\/\/messaggerosantantonio.it\/content\/nato-tre-volte-0\">https:\/\/messaggerosantantonio.it\/content\/nato-tre-volte-0<\/a><\/p>\nngg_shortcode_0_placeholder\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar de haber sufrido dos p\u00e9rdidas, una enfermedad grave y un accidente que lo ha obligado a usar silla de ruedas, Fray Tullio PASTORELLI mira al mundo directamente a los ojos. Sin victimismo, este misionero explica por qu\u00e9 no se debe desperdiciar la vida. Fray Tullio ha nacido tres veces. 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