jueves, 17 Agosto 2017
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Historia

Orden de los Frailes Menores Conventuales
La Orden de los Frailes Menores Conventuales (en latín, Ordo Fratrum Minorum Conventualium, OFMConv), de derecho pontificio, es una de las tres ramas de la familia franciscana o mendicante masculina. Los religiosos de esta Orden son llamados de distintas maneras según países: Minoriti (en Italia), Minoriten (en Alemania), Fratri Grigi (países anglófonos), Cordelier (en Francia) y, en fin, Franciscanos Conventuales (en España e Hispanoamérica).
Desde su fundación, por voluntad de San Francisco, la Orden es una fraternidad; sus miembros, como hermanos de una única familia, participan en la vida y obras de la comunidad, según las condiciones de cada uno, con igualdad de derechos y obligaciones. San Francisco quiso que sus hermanos se llamaran Frailes Menores para que “de su mismo nombre aprendieran que habían venido a la escuela de Cristo humilde, para aprender humildad”. Están unidos en hermandad conventual para favorecer una mayor devoción, una vida más ordenada y un rezo del oficio divino más solemne, también para formar mejor a los candidatos, estudiar la teología y realizar las obras de apostolado al servicio de la Iglesia, a fin de extender en reino de Cristo en la tierra bajo la guía de la Inmaculada (cf. Constituciones de la Orden I, 1-4).

Historia
San Francisco de Asís y sus primeros compañeros se presentaron al Papa Inocencio III en 1209 y obtuvieron la aprobación oral de su forma de vida evangélica. Con este permiso (que también permitía a estos “penitentes” de Asís predicar la penitencia), la fraternidad se expandió hasta convertirse en “Religión de los Frailes Menores”, de la que Francisco habla en las últimas redacciones de la Regla. Sólo, tras el Concilio Lateranense IV, el Papa Honorio III aprueba la Regla definitiva con la bula “Solet annuere” (29-XI-1223).
En 1274, a la muerte del Ministro General San Buenaventura, se abre en la Orden una división cada vez mayor entre los “frailes de la comunidad” o “Conventuales”, que anteponían la presencia de la comunidad en las ciudades para predicar el evangelio a los pobres, y la de los “celantes”, “espirituales” u “Observantes”, con ideales de pobreza absoluta e inclinación a la vida eremítica y ascética del franciscanismo.
A inicios del s. XVI, el Papa León X constató la imposibilidad de hacer vivir bajo el mismo gobierno y regla Conventuales y Observantes y, con la bula “Ite vos” (29-V-1517) fundió todos los grupos reformados en la llamada “Orden de los Frailes Menores de la Regular Observancia”, dejando a los Conventuales bajo la guía de un Maestro General. Esta separación fue confirmada por el Papa León XIII que, con la bula “Felicitate quadam” (4-X-1897), reorganizó las órdenes franciscanas dejándolas en tres, cada una con su propio Ministro General: la Orden de los Frailes Menores, la Orden de los Frailes Menores Conventuales la y Orden de los Frailes Menores Capuchinos.

El hábito y otros signos de identidad
En los países donde sufrieron la supresión, los Frailes Menores Conventuales, visten túnica y esclavina con capucho color negro, pero en las tierras de misión se está recuperando el antiguo color de su hábito: el gris ceniciento.
Los Franciscanos Menores Conventuales custodian la Basílica de San Francisco y el Sacro Convento de Asís; su principal centro de estudios teológicos es la Facultad Teológica de San Buenaventura, en Roma. Otros centros propios de la Orden son el Instituto Teológico de San Antonio Doctor, en Padua. La Curia General está en el Convento “Santi XII Apostoli”, Roma.
A 31 de diciembre del 2015 la Orden contaba con 4.225 religiosos (de los cuales 21 obispos, 2.907 sacerdotes y 12 diáconos permanentes), distribuidos en 631 casas repartidas en 33 provincias y 20 custodias, con presencia en 67 países (7 en África, 18 en América, 10 en Asia, 31 en Europa y Australia).

Santos de la Orden
La familia de los Frailes Menores Conventuales se considera, en continuidad histórica y espiritual, la original Orden Menor fundada por San Francisco y, en consecuencia, se siente ligada a todos los santos que la Orden ha dado antes de la división, entre ellos evidentemente al fundador, y en ellos se inspira. Tampoco olvida a los que iniciaron o inspiraron la Segunda y la Tercera Orden: Santa Clara para las Clarisas, y Santa Isabel de Hungría y San Luis rey de Francia para la hoy llamada Orden Franciscana Seglar (O. F. S.).
Entre los santos más significativos de los orígenes den franciscanismo y particularmente ligada a la tradición conventual hay que mencionar a San Antonio de Padua (en su tiempo llamado “Antonio Hispano”), los protomártires de la Orden, Berardo y compañeros, San Buenaventura de Bañorregio, los beatos Egidio de Asís, Tomás de Celano, Lucas Belludi de Padua, Juan Duns Escoto, Andrea Conti de Añani, Odorico de Pordenone, Santiago de Estrepa, Ángel de Monteleone de Orvieto. Tras la división de 1517, no han faltado santos reconocidos y venerados por la Iglesia, junto con otros silenciosos y anónimos. Entre los primeros destaca San José de Cupertino, canonizado en el s. XVIII y, más recientemente, San Maximiliano Kolbe y San Francisco Antonio Fasani, canonizados por Juan Pablo II.
Entre los beatos, están Buenaventura de Potenza, Rafael Chylinski, Antonio Lucci, los mártires de la revolución francesa Juan Francisco Burté, Juan Bautista Triquerie, Nicolás Savouret y Luis Armando Adam, los siete mártires polacos y los cinco de la Guerra civil española.

Tomado de: http://www.sanfrancescopatronoditalia.it

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