Desde hace más de treinta años me dedico al diálogo ecuménico y debo admitir que, en todo este tiempo, he encontrado muchas personas de distintas confesiones religiosas escépticas ante esta labor, desanimadas por la falta de frutos visibles y eficaces del diálogo, o incluso abiertamente hostiles hacia los promotores del movimiento ecuménico. Alguien dijo una vez que el mundo está dividido entre pesimistas y optimistas. Los primeros ven sobre todo el mal; los segundos saben ver también el bien. Creo que esa es la crisis de la Iglesia hoy: tenemos demasiados pesimistas. Ellos constituyen la quantitas, pero lo que cuenta es la qualitas, y ese es nuestro campo, ¡el de los optimistas!
Un optimista así fue también Fray Massimiliano MIZZI (†2008), nuestro Hermano y pionero del diálogo ecuménico e interreligioso contemporáneo, y de manera especial del diálogo franciscano. Últimamente he leído mucho sobre Fray Massimiliano, incluido su libro Exploring the Spirit of Assisi (Explorando el Espíritu de Asís). También me he encontrado con personas que lo conocieron o que lo han conocido a través de relatos, y a quienes él motivó, alentó o invitó a perseverar en el diálogo interreligioso.
El 10 de febrero de 2026 me reuní en Asís con un grupo de anglicanos japoneses (Nippon Sei Ko Kai – Iglesia Anglicana en Japón) que desde hace 29 años vienen aquí, “contagiados” por el Espíritu de Asís. Llegaron acompañados por su Obispo de la diócesis de Chubu (Iglesia de San Bernabé, Okaya), el Rev. Nathaniel M. UEMATSU. Ellos mismos recordaron a Fray Massimiliano MIZZI. El programa de su estancia en Asís se parecía más a un retiro espiritual que a una simple visita: el 8 de febrero celebraron la Eucaristía (en su teología utilizan los términos: Holy Communion, the Mass, the Lord’s Supper – Santa Comunión, la Misa, la Cena del Señor). El 10 de febrero nos encontramos en la capilla de Fray Elías. El Obispo Nathaniel ofreció una catequesis que resumía la experiencia del Espíritu de Asís. Me impresionó su admiración por San Francisco. Naturalmente, tuve que apoyarme en el traductor, el señor Giovanni UCHIYAMA, ya que la catequesis fue en japonés.
Por mi parte, compartí algunos elementos de la teología franciscana del diálogo, evocando figuras como Fray Massimiliano MIZZI, pero también San Maximiliano KOLBE y los Hermanos que continúan su misión. Despertó particular interés la figura de nuestro Hermano Fray Zenon ŻEBROWSKI (†1982), quien llevó a cabo el “diálogo del corazón” y realizó muchas cosas maravillosas sin conocer bien la lengua japonesa. Y, sobre todo, era un optimista.
Por eso, los invito al optimismo. Los invito a compartir el bien. ¡Los invito al diálogo!
Fray Sławomir KLEIN.
Delegado general para el ecumenismo y el diálogo interreligioso (EDI).








