Del 2 al 4 de octubre de 2026 se celebró en Palermo, Italia, la segunda edición del Festival de los Pueblos (Festival delle Genti), bajo el lema «Como fuego ardiente», en la Plaza Politeama, uno de los lugares más concurridos de la ciudad y punto de encuentro de la vida nocturna palermitana.

La iniciativa fue promovida por la Arquidiócesis de Palermo, a través de la Oficina Diocesana de Misiones, en colaboración con los Ministros provinciales de las Familias Franciscanas de Sicilia y la Orden Franciscana Seglar (OFS). En el marco del VIII Centenario de la muerte de San Francisco, las tres jornadas ofrecieron oportunidades de encuentro y reflexión sobre la misión y la evangelización en nuestros días, siguiendo las huellas del Santo de Asís.
Participaron fieles, devotos de San Francisco, muchos jóvenes que suelen reunirse en esta zona de la ciudad, Hermanos de las distintas comunidades franciscanas de Sicilia, religiosas de algunas congregaciones franciscanas y numerosos laicos que viven el carisma franciscano en sus propias comunidades y ambientes.
El programa combinó momentos de oración, reflexión y fiesta. El viernes 2 de octubre se inauguraron las carpas de la Aldea Misionera y se presentó al artista Igor Scalisi PALMINTERI. Por la noche se presentó Il Disertore (El desertor), un monólogo escrito e interpretado por Raimondo PILATO, con coreografías de Giusy TARARÀ, que retrata a Francisco como el hombre que huyó de todo para encontrar al Todo.
El sábado 3 de octubre hubo talleres para familias y niños, actividades de dibujo con la técnica de la sal y música a cargo de grupos juveniles franciscanos. Por la noche, al concluir el Tiempo de la Creación, se celebró el Tránsito de San Francisco, presidido por el Arzobispo de Palermo, Mons. Corrado LOREFICE. Durante la celebración también se ofrecieron algunas reflexiones del Ministro provincial de la Provincia Italiana de la Inmaculada Concepción (Calabria y Sicilia), Fray Salvatore Maria PULIZZOTTO, y se realizó el envío misionero, como invitación a continuar en la vida cotidiana la misión vivida durante el Festival.
Después del Tránsito, los participantes se trasladaron a la iglesia de Badia del Monte, en la calle Ruggero Settimo, para la adoración eucarística, que se prolongó hasta altas horas de la noche. Para entonces, los Hermanos ya se habían retirado de la plaza y solo quedaban las personas que habían salido a pasar la noche en el centro de la ciudad. Fueron precisamente ellas quienes comenzaron a entrar espontáneamente en la iglesia, en un ir y venir constante, y permanecieron allí hasta el final de la adoración.
Los Hermanos cuentan que, durante las horas anteriores, muchas personas se habían acercado a la plaza, movidas por la curiosidad, para preguntarles quiénes eran y qué hacían allí. Algunas lo hicieron con preguntas sinceras, otras con cierta desconfianza y otras simplemente con ganas de compartir algo de su vida.
El domingo 4 de octubre, solemnidad de San Francisco de Asís, el Festival continuó con música y danzas de las diversas comunidades étnicas presentes en la ciudad, la celebración de las Vísperas y, como cierre, la presentación del coro góspel The Nightingales Singers Ensemble.
«El Festival nos recordó que la misión no consiste en esperar a que la gente venga a nosotros, sino en salir a su encuentro, como hizo Francisco», afirmó el Ministro provincial, Fray Salvatore Maria PULIZZOTTO. «La plaza fue un lugar de escucha antes que de anuncio, y esto nos anima a seguir adelante».
Así, el VIII Centenario de la muerte de San Francisco no fue solamente una ocasión para recordar al Pobrecillo de Asís, sino también una invitación a seguir sus huellas. Durante tres días, entre encuentros inesperados, momentos de escucha y oración, Palermo vivió una experiencia concreta de «Iglesia en salida».

Davide ROMANO, postulante.