Con motivo del 800.º aniversario de la muerte de San Francisco, el pasado 8 de julio de 2026 el Arzobispo de Palermo, Mons. Corrado LOREFICE, compartió un encuentro fraterno con la comunidad de la Basílica de San Francisco de Asís, en Palermo.
No fue una visita canónica, sino una ocasión para fortalecer la comunión entre Hermanos, vivida con la sencillez propia de la tradición del Poverello de Asís, quien en la Regla no bulada exhorta a sus Hermanos a acoger con bondad a todo el que venga a ellos (Rnb VII).
Mons. LOREFICE llegó sin protocolo alguno: con una sencilla cruz de madera al cuello, vestido con naturalidad y con el deseo de compartir con los hijos de San Francisco un tiempo de oración, fraternidad y esa alegría serena que caracteriza al espíritu franciscano.
Fue recibido por el Ministro de la Provincia Italiana de la Inmaculada Concepción [Calabria y Sicilia], Fray Salvino M. PULIZZOTTO; por el párroco, Fray Jacek PINKOSZ; por los ocho Hermanos de la comunidad y por cinco jóvenes en formación. Antes de comenzar el encuentro, saludó personalmente a cada uno de los Hermanos, dedicándoles unas palabras de aliento, una sonrisa y un gesto de cercanía paternal.
Tras el rezo de las Vísperas, que él mismo presidió, la comunidad compartió una cena frugal, fiel al estilo franciscano, donde la mesa se convirtió en un espacio de convivencia, diálogo y fraternidad.
La velada continuó en la terraza, en un ambiente de gran cercanía y sin formalismos. Allí, el Arzobispo habló con franqueza de su vida y de su ministerio, compartiendo tanto las alegrías como las dificultades que acompañan el servicio pastoral. También reflexionó sobre los desafíos de una ciudad que arrastra problemas profundamente arraigados, pero que sigue avanzando con esperanza hacia un futuro de auténtica renovación.
Durante el diálogo insistió en que nuestra época está marcada por el predominio del individualismo, un «yo» que puede llegar a ser destructivo cuando ocupa el lugar que solo corresponde a Dios, incluso dentro de la vida cristiana y de la vida consagrada.
Don Corrado —como prefiere ser llamado— habló también de su relación personal con Dios y escuchó con atención a los Hermanos. En particular, Fray Salvino presentó la vida y la labor pastoral de la comunidad, que desarrolla su misión en una zona especialmente significativa de Palermo. Asimismo, expuso el camino que recorre actualmente la Provincia de Calabria y Sicilia, una realidad que mira al futuro con esperanza gracias a los alentadores signos de crecimiento vocacional.
Fray Paolo FIASCONARO y Davide ROMANO (prepostulante).








