El martes 1 de septiembre de 2026, en la iglesia de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María de Hălăucești, Rumanía, ocho de los 34 Hermanos que 25 años antes habían emitido allí su Profesión solemne celebraron una Santa Misa de acción de gracias, presidida por el Ministro provincial, Fray Damian-Gheorghe PĂTRAȘCU, quien estuvo acompañado por los demás sacerdotes de la comunidad.
Aquel día inolvidable, en el que estos Hermanos, siguiendo la inspiración de Dios, entregaron su vida a Él para ponerla al servicio de Dios, de la Iglesia y de los hermanos, culminaba un camino de discernimiento y formación iniciado varios años antes en las casas de formación de la Orden, tanto en Rumanía como en otros países.
Aquellos 34 Hermanos compartían la alegría y el entusiasmo de pertenecer a la primera generación de Hermanos de la Provincia de San José Esposo de la B.V.M. en Rumanía, al comienzo del nuevo milenio. Eran los años en que la Iglesia y la humanidad se adentraban en un nuevo siglo, acompañadas por las palabras con las que Cristo invitó al apóstol Pedro: Duc in altum! («Rema mar adentro», Lc 5,4), expresión que el papa Juan Pablo II pondría en el centro de la Carta apostólica Novo millennio ineunte (2001).
Durante estos 25 años, aquellos 34 Hermanos han «remado mar adentro», prestando su servicio en diversas comunidades de la Provincia y de la Orden en distintas partes del mundo, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís y de los Hermanos que los precedieron.
Por ello, esta celebración jubilar fue, ante todo, un momento de alabanza y acción de gracias a Dios por el don de la vocación y de la fidelidad. Durante la Santa Misa se recordó también a los tres Hermanos de aquel grupo de 34 que ya han partido a la casa del Padre, así como a Fray Ion CIURARU, Ministro provincial en aquel entonces, que recibió su Profesión, y a los demás formadores y confesores que ya no están entre nosotros.
Asimismo, se pidió la ayuda de Dios, junto con la oración y el apoyo de los Hermanos y de los fieles, para poder seguir viviendo aquello que prometimos al Señor hace 25 años, para Su gloria y la salvación de nuestras almas, con la misma fe expresada en el himno de nuestra Profesión:
«Hemos sido llamados al amor,
tenemos la misma misión:
construir juntos
un mundo mejor sobre la tierra».
Expresamos nuestra gratitud a cuantos han contribuido a la organización y celebración de esta fiesta: al Ministro provincial y a los Hermanos de la comunidad de Hălăucești.
¡Que Dios lleve a término la buena obra que ha comenzado en nosotros!
Los Hermanos que celebran este jubileo.








