Del 25 de septiembre al 3 de octubre de 2026, se propone vivir nueve noches de oración que culminan en la noche en que murió Francisco, hace ochocientos años. Esta novena puede rezarse en una iglesia, en la capilla de una comunidad religiosa o alrededor de la mesa del comedor o de la cocina.

Nueve en torno a Uno: una novena de los compañeros ya está disponible en inglés, español, italiano y polaco en la página de Recursos de FranciscanVoice.org y en VozFranciscana.org. Se han preparado dos cuadernillos. El primero es una guía para quien dirige la novena, con los textos completos, de modo que no tenga que buscar nada durante la celebración. El segundo es un subsidio para los participantes: nueve hojas, una para cada noche, impresas por ambas caras. No aparece en ellas ningún día de la semana, de manera que pueden reutilizarse cada año.

Una novena de duelo.
Las novenas no nacieron como preparación para una fiesta. Surgieron como expresión de duelo: nueve días durante los cuales la Iglesia ha acompañado siempre a sus difuntos y que todavía hoy observa con ocasión de la muerte de un Papa. Este año, ese sentido más antiguo orienta nuestra Novena de los compañeros. La novena culmina en la noche en que murió Francisco de Asís, y su fiesta se celebra a la mañana siguiente. Así, en estas mismas nueve noches, hacemos memoria de su muerte y nos preparamos al mismo tiempo para la fiesta. Esta novena no sustituye la celebración del Tránsito, sino que ofrece una posibilidad a quienes no pueden participar en ella.

Nueve enterrados junto a él.
En esta novena, cada noche toma la palabra uno de los compañeros de Francisco: Silvestre, Bernardo de Quintaval, doña Jacoba, Maseo, Guillermo de Inglaterra, Ángel Tancredi, Juan de Inglaterra, Rufino y León. Todos ellos están enterrados cerca de la tumba de Francisco, ya sea en la cripta o en sus inmediaciones, en la iglesia inferior de la Basílica Papal de San Francisco de Asís.

La oración.
Cada noche de esta novena sigue los cuatro movimientos de la oración que Clara propuso a Inés de Praga: miramos escuchando a uno de los compañeros; consideramos acogiendo una palabra de la doctrina social de la Iglesia; contemplamos permaneciendo ante la Escritura y en el silencio que la sigue; e imitamos llevándonos algo pequeño para poner en práctica antes de volver a encontrarnos.
Además, se añade un versículo del Cántico, siguiendo el orden en que Francisco lo escribió, hasta que, en la novena noche, la asamblea tiene ante sí el poema completo para cantarlo, tal como fue cantado para Francisco en el momento de su Tránsito.

Fray Michael LASKY,
Delegado general para Justicia, Paz e Integridad de la Creación.