El domingo 14 de junio de 2026, en la localidad fronteriza de Kalwaria Pacławska, cerca de Przemyśl, en Polonia, fueron conmemorados los capellanes de Katyn. El homenaje y la gloria a los héroes se rindieron primero en la Basílica de los franciscanos conventuales y posteriormente en la Avenida de los Robles.

Durante la Santa Misa presidida por Fray Mariusz KOZIOŁ, Ministro provincial de la Provincia de San Antonio y del Beato Jacobo de Strepa en Polonia (Cracovia), se oró para que fueran acogidos en el Paraíso y por su elevación a los altares.
En su homilía, el padre Zbigniew KĘPA, Postulador de la fase preliminar del proceso de beatificación de los capellanes de Katyn, recordó que en cada uno de los campos —Kozelsk, Ostashkov y Starobilsk— había sacerdotes entre los prisioneros. Ellos representaban una señal de que Dios no había abandonado a los detenidos. «Entre el clero había 26 capellanes católicos romanos, un capellán greco-católico, tres capellanes ortodoxos, dos capellanes de las Iglesias protestantes y un rabino», enumeró.
«En el campo desempeñaban una misión semejante a la de los apóstoles: se oponían a los demonios del mal, al ateísmo y a la impiedad promovidos por las autoridades del campo. Curaban las enfermedades del alma y ayudaban a sus compañeros de cautiverio a superar la apatía, la tristeza y la angustia por su propio destino y el de sus seres queridos», afirmó el predicador.
También subrayó que los sacerdotes en los campos del NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, la policía política soviética) sufrían todo lo que sufría cualquier prisionero y, debido a su vocación, eran tratados aún peor. El Postulador destacó además que para la mayoría de nuestros compatriotas recluidos en los campos del NKVD, la fe y la oración constituían un apoyo y una fuente de fuerza y esperanza.
Después de la Eucaristía, los presentes se dirigieron desde el atrio de la iglesia hasta la Avenida de los Robles de los Capellanes de Katyn, recorriendo los senderos del Calvario. El cortejo fue acompañado por la Compañía Representativa de la Guardia Fronteriza y por la Banda de Música de los Bomberos Voluntarios de Majdan Sieniawski.
En el lugar fue bendecida una cruz monumental, destinada a recordar el sacrificio de Cristo, pero también la esperanza que los prisioneros de los campos del NKVD depositaban en la cruz. En los cimientos del campanario en construcción fue colocada el acta de erección de la revitalización de la Avenida de los Robles de la Memoria de los Capellanes de Katyn. Previamente, el documento había sido firmado por el Postulador de la fase preliminar del proceso de beatificación de los capellanes de Katyn, por el Ministro provincial de los franciscanos conventuales, por el custodio del santuario de Kalwaria, por representantes del Parlamento polaco, de la Asociación para la Memoria de los Capellanes de Katyn y por familiares de las víctimas.
«Que sea un testimonio para los contemporáneos y para quienes vengan después de nosotros, de que el pueblo polaco permanece fiel a sus héroes y de que el recuerdo de su sacrificio no se desvanece con el paso de los años», se lee en el acta.
«Que cada roble recuerde el espíritu indomable que no se doblegó ante la violencia. Que cada raíz recuerde el profundo arraigo en la fe de los padres. Que cada tronco dé testimonio de la fortaleza de carácter y de la fidelidad al juramento. Que cada copa elevada hacia el cielo sea imagen de las almas de quienes permanecieron fieles a Cristo hasta la muerte martirial», se explica en el documento.
La campana que será colocada en la Avenida deberá, con su sonido, proclamar la verdad que no debe ser silenciada, recordar el deber de la memoria, constituir una oración por los caídos y dar testimonio de que «el sacrificio de los capellanes de Katyn ha sido acogido por la historia de la nación e inscrito en su patrimonio espiritual».
Al término de la ceremonia en la Avenida de los Robles de los Capellanes de Katyn se realizó una salva de honor.

Fray Jan Maria SZEWEK.