Testimonio
Del 19 al 22 de junio de 2025, como grupo de Pastoral Juvenil Franciscana de la Parroquia Jesús de Nazaret de Curicó, varios jóvenes realizamos una actividad misionera en la localidad de Chequenlemu, perteneciente a la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Cordillerilla, ambas en la Diócesis de Talca.
Generalmente, en la misión uno va con la idea de ir en ayuda de quienes lo necesitan, pero muchas veces ocurre lo contrario: son ellos quienes, sin saberlo, terminan ayudándonos a nosotros. Acompañados por Fray Fabio MAZZINI OFMConv, fuimos 32 personas las que participamos, entre animadores y jóvenes del grupo de confirmación.
Durante la misión se realizaron varias actividades, entre ellas: el mejoramiento de la casa de una familia, misión puerta a puerta, tarde infantil, celebración de la Santa Misa, Adoración Eucarística, momentos de formación y de oración, y otros momentos significativos. En todas las actividades, los jóvenes pudieron tomar conciencia de lo que tienen en su vida y reflexionar sobre el sentido de ser parte de una familia y de la Iglesia.
Me conmovió mucho la misión puerta a puerta. En cada casa que visitamos experimentamos el cariño y el respeto. Las personas visitadas te hacen sentir parte de su familia cuando te abren sus puertas y te invitan a sentarte en su mesa. A pesar de que algunas familias eran de otra religión, igualmente nos abrieron sus puertas. Conversamos con respeto, compartimos experiencias de fe y, personalmente, sentí que nuestros encuentros nacieron desde el amor. Comprendí que, donde hay amor, Dios se hace presente, más allá de las diferencias.
Otro momento que me marcó fue la Santa Misa del sábado 21, ya que la comunidad que visitamos tiene la oportunidad de celebrarla sólo una vez al mes; ver la emoción con la que la viven me hizo reflexionar sobre lo afortunados que somos de poder celebrarla todas las semanas y lo poco que a veces la valoramos. Me hizo valorar y agradecer más lo que tenemos como parroquia, sobre todo a nuestros sacerdotes franciscanos conventuales, que están siempre cuando los necesitamos y para lo que haga falta, a la comunidad que hemos formado y a cada momento que nos permite crecer en nuestra fe.
Finalmente, quisiera agradecer al sacerdote Fray Fabio por los momentos de formación que nos brindó. Nos ayudó a reflexionar y fortalecer nuestra fe, así como a entender mejor nuestro rol como jóvenes cristianos. También quiero agradecer a la gente del lugar y a los jóvenes por todos los momentos de fraternidad que nos permitieron compartir con ellos, reír, disfrutar y crear nuevos lazos.
Esta misión me enseñó a mirar con mucho más amor a mi parroquia, a mi grupo de confirmación, al grupo de animadores del cual soy parte, a los jóvenes misioneros que fueron parte de esta misión, a quienes la organizaron y, sobre todo, me enseñó a descubrir el sentido de ser parte de la Iglesia. Me siento muy bendecida de haber podido vivir esta misión al estilo franciscano.
¡Paz y Bien!
Stefania Alejandra GONZÁLEZ RIVERA.








