Del 11 al 18 de septiembre de 2026, los Hermanos de la Custodia provincial de San Buenaventura en Francia y Bélgica, acompañados por el Comisario custodial, se reunieron en el Convento de San Antonio de Padua, en Bruselas, para su encuentro fraterno anual. Fueron días dedicados a la fraternidad, al diálogo y a la oración, pero también a reflexionar juntos sobre el futuro.
Dos veces al año, los Hermanos de la Custodia se reúnen para compartir unos días de fraternidad y formación. En esta ocasión, la reflexión se centró en un tema especialmente significativo para el momento que atraviesa la Custodia: «Una esperanza sólida», expresión inspirada en la oración de San Francisco ante el Crucifijo de San Damián y elegida como hilo conductor de estas jornadas de encuentro y discernimiento.
La jornada del martes estuvo dedicada principalmente a la escucha y al silencio. Fray Éleuthère MAKUTA BAHARANYI, de la comunidad OFM de Bruselas, introdujo la reflexión invitando a los Hermanos a detenerse en la esperanza que habitaba el corazón de San Francisco. Durante su intervención compartió también su experiencia de vida en Estambul, madurada en un Convento cercano al de nuestros Hermanos de San Antonio. Su testimonio ayudó a los presentes a contemplar la esperanza franciscana desde las distintas realidades en las que hoy los Hermanos están llamados a vivir su vocación. Al final de la jornada, cada uno tuvo la oportunidad de expresar lo que había acogido y «saboreado» durante el tiempo de reflexión.
El miércoles cambió el ritmo: después de la escucha, se dio mayor espacio al diálogo. Cada Hermano fue invitado a hablar de su situación personal y de la vida de su comunidad: alegrías, preocupaciones, cambios e interrogantes sobre el futuro. En los últimos meses, las comunidades de la Custodia han vivido numerosos cambios. Por la tarde, los Hermanos se reunieron en pequeños grupos para profundizar en algunas preguntas y seguir reflexionando juntos sobre los próximos pasos.
Los encuentros se desarrollaron siguiendo el método sinodal: dar a cada uno la posibilidad de hablar, escuchar sin apresurarse a responder y dejar espacio a la palabra del otro. Un ejercicio sencillo sólo en apariencia, pero capaz de favorecer una reflexión común y ayudar a discernir el camino que se ha de seguir.
En los días siguientes, continuaron alternándose momentos de fraternidad, diálogo, oración y reflexión, manteniendo en el centro el discernimiento sobre el camino de la Custodia y su futuro.
Durante la semana hubo también un momento dedicado a conocer parte del patrimonio de Bélgica. Alrededor de quince Hermanos se trasladaron a Gante, donde visitaron el célebre Cordero místico, retablo del siglo XV obra de los hermanos VAN EYCK, destacados pintores flamencos. La presencia de los Hermanos por las calles de la ciudad no pasó inadvertida y propició algunos encuentros espontáneos con turistas y habitantes del lugar. Fue también una forma de recordar que la presencia franciscana todavía puede despertar curiosidad y abrir espacios de encuentro en el corazón de las ciudades europeas.
Al término de estos días de reflexión, diálogo y fraternidad, el viernes los Hermanos emprendieron el regreso a sus respectivas comunidades. Para algunos, el viaje fue largo.
Cada uno regresó con sus propias preguntas, pero también con lo vivido y compartido durante aquellos días: palabras fraternas, encuentros, elementos para el discernimiento y, sobre todo, la invitación a mirar al futuro con confianza.
Para una Custodia llamada a discernir su camino en los próximos años, estos días representaron una etapa importante: un tiempo para detenerse, escucharse y recordar juntos que la esperanza también se vive entre Hermanos.
Fray Jean-François Marie AUCLAIR.








