El 31 de julio de 1925 marca el inicio de la gran aventura misionera en el Lejano Oriente de los primeros Hermanos, cuando desde el puerto de Brindisi partió rumbo a China el primer grupo de ocho misioneros italianos (6 sardos, 1 siciliano y 1 toscano).

Un viaje de 3 meses y 10 días, atravesando mares, montañas y ríos, emprendido por unos pocos Hermanos carentes de experiencia misionera y de conocimiento de las costumbres chinas, pero profundamente motivados por una honda sensibilidad misionera y un gran espíritu evangélico.
Aquella fecha histórica de hace cien años señaló el comienzo del camino misionero de la Orden de Hermanos Menores Conventuales, después de las dolorosas vicisitudes de las supresiones y de la Primera Guerra Mundial. La semilla plantada en aquellas tierras lejanas dio impulso al renacimiento de la Orden desde una perspectiva misionera. Gracias al entusiasmo de aquel pequeño grupo de Hermanos lo que permitió que hoy toda la Orden cuente con presencia misionera en 40 naciones del mundo.
Un florecimiento que ha seguido creciendo desde la expedición a China en 1925, guiada por el Siervo de Dios Fray Giovanni SOGGIU, continuada años después por San Maximiliano KOLBE en Japón en 1930, y en 1931 por el Siervo de Dios Fray Francesco Costantino MAZZIERI en África, especialmente en Zambia.
Prosiguió después de la Segunda Guerra Mundial entre los años 1970 y 1990, con la apertura de otros 37 lugares de misión; y hoy son muchos los Hermanos que diariamente dan testimonio del Evangelio del amor, del servicio y de la solidaridad, con un estilo franciscano encarnado en las realidades concretas de la misión.
Aquel 31 de julio de 1925 permanece aún hoy grabado en el corazón de los Hermanos Menores Conventuales quienes, inspirados por el ejemplo y el espíritu pionero de los ocho Hermanos que partieron del puerto de Brindisi, siguen recibiendo un renovado impulso misionero, en fidelidad al Evangelio y al carisma del Pobrecillo de Asís.
La celebración de este Año Centenario estimula a los Hermanos a vivirlo renovando el compromiso misionero en sus propias acciones pastorales. Que el Centenario “no sea solo un recuerdo del pasado, sino un renacer espiritual de la Orden” (Card. Pietro PAROLIN); “que el alba misionera de hace cien años continúe iluminando el horizonte de nuestras presencias” (Fray Carlos A. TROVARELLI); “… y no quiero olvidar que ustedes, Conventuales, celebran el aniversario de su renovada presencia en el Lejano Oriente” (Papa LEÓN XIV a los miembros del Capítulo general).

Fray Paolo FIASCONARO
ex Director del Centro Misionero FIMP.