Los días 10 y 11 de octubre de 2026 se celebraron en Rauma, Finlandia, las tradicionales Jornadas de San Francisco, en el marco del VIII Centenario de la muerte del Santo de Asís. El encuentro reunió a católicos, luteranos, franciscanos seglares y miembros de otras comunidades franciscanas para compartir momentos de oración, estudio y fraternidad en la histórica iglesia de la Santa Cruz, antigua iglesia del Convento franciscano de Rauma.

Este año participó por primera vez Fray Dariusz MAZUREK, OFMConv, Secretario general para la Animación misionera, junto con Fray Michael LASKY, OFMConv, Delegado general para Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC). Su presencia reunió a dos oficinas de la Curia general que comparten el compromiso de anunciar el Evangelio mediante el testimonio de la vida franciscana.
Las jornadas también fortalecieron los vínculos entre la Orden y las comunidades cristianas de Finlandia, estrechados durante el año gracias a la visita de una delegación ecuménica a la Curia general, en Roma.
Fray Dariusz pronunció la conferencia inaugural, dedicada a la memoria y la espiritualidad franciscana en el contexto del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco. Su reflexión, titulada Memento mori, dunque carpe diem («Recuerda que morirás; por eso, aprovecha el presente»), invitó a los participantes a considerar cómo el recuerdo de la muerte puede transformar nuestra manera de vivir. San Francisco acogió a la hermana muerte corporal en el Cántico de las creaturas, no porque restara importancia al dolor de morir, sino porque había aprendido a confiar su vida a Dios.
A partir del encuentro de San Francisco con el leproso, Fray Dariusz destacó un aspecto fundamental de la vocación misionera: antes de llevar el Evangelio más allá de Asís, Francisco tuvo que dejar que este transformara su propio corazón. La misión comienza con la conversión, y el tiempo que dedicamos a Dios y a los demás es uno de nuestros dones más valiosos.
Las demás intervenciones abordaron el significado y la actualidad de la figura de San Francisco en el mundo, así como la historia de la presencia franciscana en los países nórdicos. El sábado por la tarde, Fray Michael pronunció la homilía durante una Misa católica celebrada en la iglesia de la Santa Cruz.
El domingo por la mañana, Fray Michael fue invitado a predicar durante la principal celebración eucarística luterana en la misma iglesia. Inspirándose en una pintura medieval de la Trinidad situada sobre el altar, testimonio de la antigua presencia de los Frailes Menores Conventuales, reflexionó sobre dos dimensiones de la fe: lo que los cristianos profesan y la confianza que les permite aprender a reconocer a Cristo en los demás. Después de la comida comunitaria, los Hermanos dialogaron con los asistentes sobre la espiritualidad franciscana, la Iglesia y las preguntas surgidas durante las dos jornadas.
La historia de la iglesia de la Santa Cruz es especialmente significativa. Construida por los frailes en la Edad Media, pasó a ser una iglesia luterana tras la Reforma. Sin embargo, el recuerdo de San Francisco nunca desapareció por completo. Su memoria sigue presente en la vida cristiana de Rauma, donde católicos y luteranos colaboran desde hace años para conservar y valorar este legado común.
El encuentro anual refleja un ecumenismo profundamente arraigado en la historia de Rauma y de sus habitantes. Católicos y luteranos mantienen sus propias tradiciones, convicciones e historias, pero reconocen en San Francisco a un testigo común del Evangelio. El diálogo no nace de dejar de lado las diferencias, sino de la amistad, la oración compartida y la disposición a escucharse.
La colaboración entre la Animación misionera y JPIC también invita a la familia franciscana a mantener esta apertura al encuentro. La vocación misionera llevó a San Francisco más allá de las fronteras del mundo que conocía. Ochocientos años después de su muerte, Rauma sigue siendo un lugar inesperado donde su legado permanece vivo. Los frailes ya no habitan la antigua iglesia medieval, pero su saludo de paz sigue resonando entre aquellos muros y su tradición espiritual continúa reuniendo a los cristianos.

Fray Michael LASKY,
Delegado general para Justicia, Paz e Integridad de la Creación.