En la mañana del 30 de octubre de 2025, el Sacro Convento en Asís tuvo el placer de acoger a un grupo de aproximadamente ochenta monjes budistas, con ocasión de su visita al complejo del Sacro Convento y de la Basílica de San Francisco, pertenecientes en su mayoría a las seis principales escuelas budistas de Taiwán. Los delegados fueron invitados oficialmente por el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso de la Santa Sede con ocasión del 60.º aniversario de la Nostra Aetate.

Impulsados por una profunda veneración hacia san Francisco, los monjes expresaron el deseo de conocerlo más de cerca, en su vida y en su espíritu. Para recibirlos y darles la bienvenida estuvieron presentes el Fray Marco MORONI, Custodio del Sacro Convento; Fray Sławomir KLEIN, Delegado general para el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso; y Fray Giovanni WANG.
En su mensaje de acogida a los monjes budistas de Taiwán, Fray Marco MORONI les dirigió el saludo tradicional de san Francisco: «¡El Señor les dé la paz!».
Recordó que la paz no es solamente ausencia de conflictos, sino presencia de amor, comprensión y compasión, fuente de bienestar espiritual y material, de felicidad y de serenidad. Expresó el deseo de que el encuentro pudiera convertirse en una ocasión de enriquecimiento mutuo y de crecimiento espiritual.
Al evocar la Jornada Mundial de Oración por la Paz promovida por san Juan Pablo II en Asís en 1986, Fray Marco subrayó cómo, desde entonces, este lugar sigue siendo símbolo de diálogo y fraternidad entre creyentes de diversas tradiciones religiosas.
Destacó también las afinidades entre la espiritualidad franciscana y la budista: ambas invitan a vivir en armonía con la naturaleza, a reconocer la sacralidad de cada criatura y a cultivar la compasión hacia todos los seres vivos.
El Custodio recordó además la larga amistad que une al Sacro Convento con las comunidades budistas de Taiwán, nacida con la visita del Maestro Xing Yun de la comunidad ‘Fo Guang Shan’ en 1995, expresando el deseo de que dicha relación continúe creciendo bajo el signo de la fraternidad y la comprensión recíproca.
Concluyó citando la ‘Oración Simple’ —«Oh Señor, haz de mí un instrumento de tu paz…»— como invitación a continuar juntos el camino de colaboración espiritual hacia un futuro más luminoso y pacífico.

Redacción.