Del 1 al 4 de octubre de 2026, la Basílica de los Santos XII Apóstoles de Roma, Italia, reunió a numerosos Hermanos y fieles para celebrar a San Francisco de Asís en el VIII centenario de su Pascua. Este año, en el que el 4 de octubre ha vuelto a ser fiesta nacional en honor del Patrón de Italia, la fraternidad celebró con gratitud a su Seráfico Padre y acogió de nuevo su invitación a vivir según la forma del Santo Evangelio.
El triduo, celebrado del 1 al 3 de octubre, se integró en la preparación de la novena, que comprendió diariamente la Santa Misa con homilía y el acto de encomienda a San Francisco de Asís. A la luz del Evangelio y de las Florecillas, las celebraciones invitaron a contemplar la valentía de Francisco para dejarse transformar por el amor de Dios y seguir a Cristo con un corazón libre y confiado.
Los días 1 y 2 de octubre, la Corona franciscana, rezada a las 18:00, precedió a la Santa Misa de las 18:30, presidida por el Guardián del Convento y Párroco de la Basílica, Fray Francesco CELESTINO. Las celebraciones concluyeron con el acto de encomienda al Santo y la bendición con su reliquia, en presencia de numerosos sacerdotes concelebrantes y fieles.
El jueves 1 de octubre, a las 20:30, tuvo lugar el concierto Nacque al mondo un sole. Giotto racconta San Francesco, una narración musical para actor y cuarteto de cuerda. El actor Paolo SPENNATO y el cuarteto AER Ensemble, con música de Federico BONETTI AMENDOLA, recorrieron la vida de Francisco a través de los frescos de Giotto de la Capilla Bardi, en la Basílica de la Santa Cruz de Florencia. La palabra y la música, sobre textos inspirados en las fuentes franciscanas, ofrecieron otra manera de acercarse a su camino evangélico.
El sábado 3 de octubre, a las 18:30, el Cardenal Angelo DE DONATIS, Penitenciario Mayor, presidió la solemne celebración del Tránsito, con una amplia participación de concelebrantes y fieles. En el marco de las Primeras Vísperas, las lecturas de las fuentes franciscanas, la oración y los cantos hicieron memoria de la Pascua de Francisco, acontecida al atardecer del 3 de octubre de 1226 en la Porciúncula.
Los Hermanos entraron en procesión llevando pequeñas velas encendidas, que depositaron sobre la balaustrada de la cripta, a los pies del presbiterio. En la cripta situada debajo reposan las reliquias de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago. El gesto acompañó con sencillez la memoria del Santo y expresó la esperanza de quien confía su vida al Señor. Sus Alabanzas al Dios Altísimo ayudaron a dar voz a esa confianza: «Tú eres esperanza nuestra, tú eres fe nuestra […] tú eres vida eterna nuestra».
El domingo 4 de octubre, a las 18:30, el Vicario general de la Orden, Fray Igor SALMIČ, presidió la Santa Misa solemne, con numerosos sacerdotes concelebrantes y una Basílica llena de fieles y devotos de San Francisco. Durante la Eucaristía emitió la Profesión solemne Fray Filip BUŚKO, estudiante del Seraphicum de Roma y perteneciente a la Provincia de San Antonio y del Beato Jacobo de Strepa en Polonia [Cracovia]. El Vicario general recibió sus votos. Estuvo presente también el Vicario provincial, Fray Marcin DRĄG.
Antes de la homilía, conforme al rito de la Profesión solemne, Fray Filip fue presentado como candidato y toda la asamblea respondió: «Demos gracias a Dios». La respuesta expresó la gratitud de la Iglesia y de la fraternidad por nuestro Hermano, que entregaba su vida al Señor para vivir el Evangelio en obediencia, sin nada propio y en castidad.
«¡Querido Francisco!»: con estas palabras, Fray Igor inició una homilía dirigida al Santo con la cercanía de quien habla a un padre y a un Hermano. Después de ocho siglos, recordó, Francisco sigue siendo cercano porque permitió que Jesús se acercara a él y actuara a través de su vida. Su conversión lo llevó a confiar más en Dios que en sí mismo, a dejarse conducir por la gracia y a descubrir una pobreza que alcanza también los propios proyectos, títulos y méritos.
El Vicario general recordó asimismo que Francisco conoció la incomprensión, incluso entre sus Hermanos, y que al confiarlos al Señor, sin apropiarse de ellos, volvió a ser Hermano entre Hermanos. La amistad con el Señor, señaló, nos acerca a los demás y abre caminos de reconciliación. En el centro de la homilía resonó una convicción: «Vivir el Evangelio es la interpretación más auténtica de la Sagrada Escritura». Desde esta certeza, Fray Igor invitó a asumir el riesgo de seguir a Cristo y reconoció en la Profesión de Fray Filip una respuesta concreta a esa llamada, deseándole que el Evangelio fuera siempre su brújula en la vida fraterna y en la misión, tras las huellas de San Francisco.
Al término de la Santa Misa, Fray Filip expresó también su gratitud al Señor por haber podido emitir la Profesión solemne precisamente en la Basílica dedicada al Apóstol San Felipe, cuyo nombre lleva. Un detalle que hizo aún más significativo para él el día de su consagración definitiva en la Orden.
La Cappella Musicale Costantiniana de la Basílica, dirigida por su Maestro de Coro, Fray Robert CALLEJA, acompañó las celebraciones del triduo y de la solemnidad con himnos franciscanos y repertorio litúrgico, favoreciendo la oración y dando voz a la alabanza de la asamblea. Un agradecimiento fraterno se dirige también a los Hermanos estudiantes del Seraphicum de Roma por el digno y cuidadoso servicio litúrgico prestado durante el triduo, el Tránsito y la Santa Misa solemne.
La memoria de la Pascua de Francisco y la Profesión solemne de Fray Filip recordaron a toda la fraternidad la vocación recibida: vivir el Evangelio, dejándose guiar por el Señor. La homilía concluyó con el deseo de que, al término de nuestro camino, también nosotros podamos decir con gratitud: «¡Ha valido la pena, verdaderamente ha valido la pena!».
Oficina General de Comunicaciones.








