Ante las ambiciones expansionistas de Donald TRUMP respecto a Groenlandia, Tra Cielo e Terra (‘Entre el cielo y la Tierra’ – blog periodístico dedicado a la geopolítica de las religiones) recogió la opinión del franciscano Fray Tomaž MAJCEN OFMConv, de origen esloveno y miembro de la Provincia de San José en Eslovenia, párroco desde 2023 en la capital de la isla ártica, en la Parroquia de Cristo Rey. ‘Creo que la inmensa mayoría de los groenlandeses se opondría a una eventual maniobra de TRUMP. El deseo aquí no es convertirse en estadounidenses, sino ser plenamente groenlandeses’. En cualquier caso, ‘el objetivo es la independencia, no la anexión’. Y ‘queremos decidir por nosotros mismos’.

Padre MAJCEN, ¿cómo comenta las recientes declaraciones del presidente TRUMP sobre la voluntad de Estados Unidos de asumir el control de Groenlandia?
Como persona que vive y trabaja aquí, en Nuuk, considero preocupantes las declaraciones del presidente TRUMP. Cuando un líder poderoso habla de Groenlandia como de algo ‘necesario’ y llega incluso a insinuar el uso de la fuerza, resulta inquietante. Para nosotros, Groenlandia no es un objeto estratégico en un mapa, sino nuestra casa. Estas palabras afectan a vidas reales, familias reales, comunidades reales. Groenlandia ha ido forjando pacientemente su identidad y su futuro. La gente aquí no quiere sustituir una forma de dependencia por otra. Por eso, estas declaraciones son profundamente preocupantes.

¿Cuáles son los sentimientos de la población de la isla? ¿Hay alarma? ¿Preocupación?
Sí, hay preocupación y, en ocasiones, también miedo. La gente lo comenta en las tiendas, en el trabajo e incluso después de la Misa. La mayoría de los groenlandeses tiene un fuerte sentido de identidad y del derecho a decidir su propio futuro. El hecho de que una mayoría tan amplia no quiera formar parte de Estados Unidos dice mucho. Al mismo tiempo, percibo también una fuerza serena. La gente está preocupada, pero también es muy clara: esta es nuestra tierra, nuestra cultura, nuestra casa.

Lo ocurrido en Venezuela demuestra que las declaraciones de TRUMP no son sólo anuncios ‘teatrales’, sino que pueden prefigurar acciones concretas. ¿Es posible imaginar, en este momento, una incursión repentina de Estados Unidos para tomar el control de la isla?
Los acontecimientos en Venezuela han hecho que muchas personas estén más atentas. Nos recuerdan que las palabras, a veces, pueden convertirse en acciones. Sin embargo, Groenlandia no es Venezuela. Formamos parte del Reino de Dinamarca, que es una democracia y un aliado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Cualquier acción militar aquí tendría consecuencias globales muy graves. Dicho esto, comprendo por qué la gente ya no quiere despachar este tipo de discursos como ‘mera retórica’. La incertidumbre en sí misma genera tensión, y esa tensión se percibe aquí cada día.

¿Piensa usted que, si eso llegara a suceder, habría una forma de resistencia por parte de la población? ¿O hay también personas favorables a un posible cambio político en Groenlandia?
Creo que la inmensa mayoría de los groenlandeses se opondría a una medida de este tipo. El deseo aquí no es convertirse en estadounidenses, sino ser plenamente groenlandeses. Naturalmente, existen algunas voces que hablan de posibles ventajas económicas o que ven el interés internacional como una manera de reforzar la posición de Groenlandia frente a Dinamarca. Pero incluso entre ellas, el objetivo es la independencia, no la anexión. El sentir común es muy sencillo: queremos decidir por nosotros mismos.

Según usted, más allá de las cuestiones de ‘seguridad’, ¿cuáles son las verdaderas razones del interés de TRUMP por Groenlandia?
La seguridad es la palabra más utilizada, pero no lo explica todo. Groenlandia es rica en recursos naturales muy importantes para la tecnología moderna y el poder global. Está también el propio Ártico, que se vuelve cada vez más accesible debido a los cambios climáticos. Nuevas rutas marítimas, minerales y posicionamiento estratégico desempeñan un papel relevante. Son intereses globales, pero para nosotros están ligados a nuestra tierra, a nuestro entorno y a nuestro modo de vida.

¿Qué piensa de la reacción de la primera ministra danesa a las palabras de TRUMP?
Pienso que la primera ministra Mette FREDERIKSEN habló con claridad y dignidad. Defendió el derecho de Groenlandia a la autodeterminación y dejó claro que las amenazas y las presiones son inaceptables. Al mismo tiempo, tiene la difícil tarea de proteger una alianza importante y de establecer límites bien definidos. Por lo que observo, ha intentado hacer ambas cosas de manera responsable.

¿Y cree usted que la Unión Europea debería asumir una postura más decidida frente a estas ambiciones imperialistas?
Sí, creo que la UE debería adoptar una posición más firme. La Unión Europea (UE) ha reiterado su compromiso con la ‘soberanía nacional y la integridad territorial’, pero se necesita una acción más incisiva. Dinamarca es miembro de la UE y Groenlandia forma parte de la familia europea, aunque técnicamente no pertenezca a la UE. Si la UE no defiende a sus miembros frente a amenazas territoriales, ¿qué sentido tiene la solidaridad europea? El Reino Unido y otros países europeos han respaldado a Dinamarca, pero la UE en su conjunto podría ser más explícita y unida. No se trata solo de Groenlandia, sino de defender el principio de que las fronteras no pueden modificarse por la fuerza o mediante amenazas.

¿Cuáles son las repercusiones de esta compleja situación política en el compromiso pastoral de la Iglesia en Groenlandia?
Como sacerdote, veo cómo la incertidumbre política incide en el corazón de las personas. Genera ansiedad, sobre todo en relación con la identidad y el futuro de los niños y de las familias. Nuestro trabajo pastoral hoy consiste en escuchar más, consolar más y ayudar a las personas a poner nombre a sus miedos. La Iglesia debe ser un lugar de paz y de esperanza. Debemos defender la dignidad humana, los derechos del pueblo Inuit y el diálogo en lugar de las amenazas. Sobre todo, oramos por la sabiduría de los líderes, por la paz entre las naciones y por la fortaleza de nuestra comunidad. En tiempos difíciles como estos, el papel de la Iglesia como casa para todos se vuelve aún más importante.

Antonella PALERMO
Tra Cielo e Terra