El martes 11 de agosto de 2026, las Hermanas Clarisas, presentes en el Líbano desde febrero pasado con motivo de la fundación de un nuevo Monasterio, celebraron la Santa Misa de la Solemnidad de Santa Clara de Asís en el pueblo de Rayaq, donde se construirá el Monasterio.
Rayaq es un pequeño pueblo de tradición greco-melquita, situado no lejos de la frontera con Siria, a lo largo de la antigua ruta que unía Beirut con Damasco. Los pueblos cercanos son principalmente musulmanes chiitas y la presencia cristiana está disminuyendo progresivamente, también como consecuencia de los continuos conflictos que afectan al país. Desde el comienzo, los habitantes han visto la llegada de las monjas como un signo de esperanza y renovación.
La celebración tuvo lugar en el amplio terreno situado junto a la casa que las Hermanas Clarisas están a punto de adquirir. La Eucaristía fue presidida por Mons. César ESSAYAN, OFMConv, Vicario apostólico de los Latinos en el Líbano. Estuvieron presentes Fray Elias Paolo MARSWANIAN, OFMConv, Asistente de las monjas Clarisas en el Líbano por parte de la Custodia de Oriente y Tierra Santa; Fray Nicolas ABOU ANNY, OFMConv; Fray Khalil EL KHOURY, OFMConv; el Arzobispo de Baalbek de los Greco-Melquitas, Mons. Makhoul FARHA, OCD (Orden de los Carmelitas Descalzos); así como algunos sacerdotes maronitas y greco-católicos de los pueblos cercanos. También asistieron a la Misa algunos sacerdotes de la Iglesia ortodoxa.
En los días previos a la fiesta de Santa Clara, los habitantes de Rayaq se encargaron con entusiasmo de limpiar el terreno, preparar un gran escenario, organizar el refrigerio después de la Misa y disponer todo lo necesario para un acontecimiento al que asistieron más de mil personas. También donaron y plantaron un antiguo olivo como signo de paz y esperanza.
Esta cálida acogida fue para las Clarisas un signo más del Señor, que desea que se establezcan precisamente en ese lugar. Compartimos el escrito de un habitante del pueblo, que expresa mejor que cualquier otra palabra los sentimientos de la gente de Rayaq:
¿Recuerdas, Señor, cuando Rayaq ardía?
Y en aquel tiempo creí y te dije:
«Hay una luz que veo resplandecer en tu Iglesia…
y una hija tuya que la protege».
¿Recuerdas cuando fueron destruidos los cementerios,
cuando nuestros muertos fueron dispersados
y nuestras casas fueron destruidas?
Y, sin embargo, seguí creyendo
que precisamente aquel día sus reliquias
habían echado raíces profundas
en la tierra de Rayaq.
Hoy, todo aquello por lo que te he suplicado,
lo veo realizado sobre esta tierra…
Entre todas las regiones del Líbano,
has elegido Rayaq…
Desde Italia has enviado las reliquias de esta Santa,
junto con el proyecto de un Monasterio
y de las Hermanas contemplativas
que rezan por nosotros noche y día.
Un terreno desolado,
una casa abandonada y olvidada,
esta tarde se han convertido en un altar
sobre el cual ha sido ofrecida tu víctima,
y donde nos has entregado
tu Cuerpo y tu Sangre.
¡Oh, mi Señor, qué hermosa es la consolación!
Qué hermoso es cuando susurras
la paciencia en nuestros corazones.
Y qué hermoso es poder tocar con nuestras propias manos
que nunca ha habido una cruz
sin que, después de ella,
llegara la resurrección.
Al parecer, las reliquias de nuestros muertos
no son unas reliquias cualquiera…
han sabido mover el cielo
y hacerlo descender sobre la tierra
Santa Clara, ruega por nosotros.
Las Hermanas Clarisas en el Líbano.








