La reliquia de San Francisco regresó a Asís después de una peregrinación por Rumanía que reunió a más de 40 000 fieles de ocho Diócesis y Eparquías. La iniciativa concluyó el sábado 17 de octubre de 2026 con una Misa celebrada ante la tumba del Santo por los Hermanos que acompañaron la reliquia, llevando consigo «las intenciones, las lágrimas y las esperanzas de todo un pueblo».
Organizada por la Provincia de San José, Esposo de la Bienaventurada Virgen María en Rumanía, con motivo del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco, la peregrinación se desarrolló del 31 de julio al 15 de octubre de 2026. El recorrido por el país concluyó en Timișoara, después de casi 10 000 kilómetros. Por primera vez, las reliquias procedentes de los restos mortales del Santo fueron llevadas a Rumanía, donde fueron recibidas en 52 comunidades católicas de rito latino y greco-católicas. El número 52 evoca simbólicamente las semanas del año: todo un año de gracia vivido en el marco del Jubileo Franciscano.
«Nos encontramos con personas de historias diferentes, pero con las mismas necesidades: sentirse amadas, escuchadas y tener esperanza. Algunas llegaron con alegría; otras, con dolor», relata en el sitio web de la Provincia rumana Fray Claudiu ILIEȘ OFMConv, quien acompañó la reliquia. Entre las oraciones que los fieles confiaron a la intercesión del Poverello de Asís, el Hermano recuerda numerosas peticiones de reconciliación, súplicas de los hijos por sus padres y de los padres por sus hijos, así como oraciones por los enfermos.
Uno de los encuentros que más lo conmovieron fue el de una mujer anciana que esperó durante horas junto al camino para pedir una bendición por su esposo enfermo, que no podía acudir a la iglesia. Quería que también él sintiera la cercanía de San Francisco, que supiera que no había sido olvidado. «Un pequeño gesto, pero que refleja una gran fe», recuerda Fray Claudiu.
A lo largo del recorrido, los fieles también confiaron a los Hermanos numerosas intenciones de oración, muchas de ellas escritas en pequeños papeles. Los Hermanos las recogieron y guardaron con cuidado para llevarlas a Asís, donde fueron presentadas durante la Misa celebrada ante la tumba de San Francisco.
«Ante todo, fue una peregrinación de paz —explica el Hermano—. Vivimos en un mundo agitado. A veces perdemos la paz por el camino, en las familias, en las comunidades, entre los pueblos. Sin embargo, la paz no es solamente un don que recibimos, sino también una misión que hemos de llevar adelante día tras día».
De: www.agensir.it, ofmconv.ro.
Redacción.







