En el año en que la Orden celebra el Jubileo por los 800 años del Tránsito de San Francisco de Asís, la Provincia de San José Esposo de la Santísima Virgen María en Rumanía convocó a sus Hermanos para celebrar el Capítulo espiritual.

Debido al elevado número de participantes, el encuentro se celebró en dos jornadas, los días 14 y 16 de julio de 2026, en el Instituto Teológico Católico Romano Franciscano de Roman. En la primera participaron 82 Hermanos y en la segunda, 42. Aunque fue necesario dividir el encuentro en dos jornadas, el tema, el predicador y la estructura del programa fueron los mismos en ambas.
El tema elegido, «Somos una fraternidad evangelizadora» (Constituciones, 91, § 2), se enmarca en el Proyecto Provincial Cuatrienal 2024-2028: «La vida del Hermano Menor Conventual: una formación permanente». La reflexión estuvo a cargo de Fray Massimo VEDOVA, profesor de espiritualidad franciscana en la Pontificia Facultad Teológica «San Buenaventura» – Seraphicum de Roma. La coordinación de las celebraciones litúrgicas estuvo a cargo del Vicario provincial, Fray Cristian DUMEA.
En las dos meditaciones, Fray Massimo partió de una pregunta sencilla, dirigida personalmente a cada Hermano: «¿Hay algo en tu historia que haya cambiado tu vida?». Explicó que la respuesta no consiste en una transformación que el hombre proyecta por sí mismo, sino en la «forma» que Dios da, con discreción y constancia, a la vida de cada uno: una forma que no inventamos, sino que estamos llamados a reconocer. Para ayudar a comprender esta realidad, propuso un tríptico tomado directamente del Testamento de San Francisco: la historia, los Hermanos y la oración.
Es precisamente en la historia, con sus acontecimientos y sus encuentros, incluso aquellos que no hemos elegido —la familia, el país e incluso la propia vocación—, donde se manifiesta la acción de Dios. Los límites de los Hermanos no constituyen un obstáculo, sino un don: precisamente la imposibilidad de cambiarlos según nuestra propia imagen nos obliga a buscar con mayor profundidad las verdaderas fuentes de la vida. La oración, finalmente, es el ámbito donde la historia y la fraternidad encuentran su pleno sentido.
Fray Massimo describió también el camino opuesto: el de quien centra su vida en la búsqueda de metas personales, como la carrera, las estrategias o las alianzas mediante las cuales un fraile puede llegar, con el paso del tiempo, a aspirar a «un cargo de Guardián», a una obediencia más cómoda o a una situación más favorable. No porque estos deseos sean malos en sí mismos —explicó—, sino porque la forma que Dios prepara para cada uno es siempre más verdadera y más profunda que cualquier meta que el hombre pueda proponerse por sí solo.
Partiendo de las palabras del Testamento —«El Señor me dio Hermanos»—, el ponente recordó que la fraternidad no es una realidad que se vuelva a elegir cada día, sino un don recibido de una vez para siempre. A la luz de la dimensión concreta de la fe franciscana, recordó también la devoción de San Francisco por las iglesias y por los sacerdotes: una fe vivida de manera concreta, no solo pensada. También definió la evangelización con palabras sencillas y exigentes: decir a alguien «Tú eres mi hermano», en un mundo que, cada vez que el Evangelio cuestiona su propia lógica, tiende a rechazar todo aquello que no se ajusta a ella.
Cada jornada incluyó también la celebración de la Santa Misa junto con la Hora Intermedia, presidida por el Ministro provincial, Fray Damian-Gheorghe PĂTRAȘCU. La tarde estuvo dedicada al diálogo y al compartir fraterno. Los Hermanos fueron distribuidos en seis grupos de reflexión, cuyas conclusiones se presentaron posteriormente en una sesión plenaria.
Las conclusiones de los grupos retomaron las mismas palabras clave —forma, transformación, ideal y realidad— a partir de las propias historias vocacionales. Muchos recordaron que su ingreso al seminario estuvo motivado inicialmente más por la curiosidad o por el testimonio de algún fraile que por motivaciones plenamente maduras, las cuales fueron madurando gracias a un auténtico proceso formativo y a la obediencia. También hubo un sincero reconocimiento a los sacerdotes que supieron descubrir, con discreción, los signos de la llamada a la vida consagrada o al Santo Sacerdocio en niños y jóvenes. Los grupos subrayaron además que evangelizar hoy significa acercarse a quienes están perdidos en una sociedad cada vez más secularizada y que, en definitiva, el testimonio más convincente sigue siendo la vida fraterna vivida en comunidad.
Ambas jornadas concluyeron con la celebración de las Vísperas, la exposición del Santísimo Sacramento y la bendición eucarística, seguidas de una cena fraterna al aire libre. El Capítulo espiritual de este año coincidió con el Año Jubilar por los 800 años del nacimiento al Cielo del Poverello de Asís, y la llamada a ser «una fraternidad evangelizadora» continúa el camino que la Provincia de Rumanía recorre desde hace más de un siglo. Como recordó Fray Massimo VEDOVA, la medida de ese camino no está en las metas alcanzadas, sino en la forma que Dios da, con paciencia, a la vida de cada Hermano y de cada fraternidad.
Damos gracias a Dios que, por intercesión de nuestro Padre San Francisco, nos ha bendecido con estas jornadas llenas de gracia y de comunión. Que todo lo que hemos recibido juntos dé abundantes frutos en la vida y en la misión de cada uno.

Fray Tălin CLEMENT.