Del 9 al 13 de octubre de 2025 viajé a Finlandia para participar en el Simposio Franciscano de este año en Rauma. Antes de dirigirme a la costa occidental, me detuve en Helsinki para reunirme con Su Excelencia Mons. Raimo GOYARROLA BELDA, Obispo católico de Helsinki, Finlandia. Él alentó cordialmente la creciente amistad entre los franciscanos conventuales y la comunidad luterana de Rauma, lugar donde los Hermanos se establecieron por primera vez a finales del siglo XIV y donde ejercieron su ministerio hasta la época de la Reforma.
En Rauma impartí una conferencia titulada: ‘Reconstruye mi casa: una economía de San Francisco’. Me centré en cómo la espiritualidad de Francisco —en particular su intuición fundamental de que la fraternidad no es solamente una idea, sino un modo de vivir— ofrece un camino concreto hacia la sanación, la protección de los pobres y de los vulnerables, y el cultivo de formas de economía enraizadas en la misericordia, en la comunidad y en el bien común. Durante las ‘Jornadas de Francisco de Asís’ en Rauma tuvo lugar un acontecimiento de particular importancia histórica.
Se realizó un acto simbólico de reconciliación entre la comunidad luterana de Rauma y la Orden de Hermanos Menores Conventuales, representado en las cartas de la Obispa luterana Mari LEPPÄNEN y de nuestro Ministro general, Fray Carlos TROVARELLI, OFMConv. El objetivo del gesto fue recordar la presencia franciscana originaria en Rauma, reconocer la herida secular provocada por la clausura del Convento medieval y, ahora, expresar el deseo compartido de caminar nuevamente juntos. Estos saludos formales serán conservados en los archivos de la Orden Franciscana, que custodian más de 800 años de documentación.
Como parte del gesto, se intercambiaron dos obsequios:
- Agua de mar de Rauma, en memoria del agua bautismal; la misma agua que llevó a los primeros Hermanos a Rauma hace siglos.
- Una lámpara de aceite de Asís, símbolo de la llama de la reconciliación, que brilla a través de antiguas fracturas y nos recuerda la luz de Cristo llevada por cada vela bautismal.
De manera sencilla y humilde, fue como si las aguas de Rauma y la luz de Asís se hubieran encontrado de nuevo, no como símbolos de un pasado dividido, sino como signos de un futuro cristiano compartido.
Nuestras raíces franciscanas permanecen en la tierra de Rauma. El Espíritu parece preguntarse si esas raíces podrán, una vez más, dar fruto, no repitiendo el pasado, sino reinventando una presencia franciscana como bendición para la Finlandia de hoy.
Fue un privilegio estar presente en ese momento, compartir los diálogos y experimentar cómo el Espíritu sigue construyendo silenciosamente puentes, gota a gota, lámpara tras lámpara, hasta que la reconciliación se convierte en un futuro vivo y no en un recuerdo de lo que alguna vez fue.
Fray Michael LASKY.








