Del 23 al 25 de octubre de 2025 se llevó a cabo, en el Centro Kolbe de Carini – Sicilia, un retiro original y poco común, inspirado en la tradición zen de ‘Plum Village’, fundada por el Maestro Thich NHAT HANH, una escuela de espiritualidad budista nacida de las heridas de la guerra de Vietnam.

Participaron 93 personas provenientes de Italia y de otros países. El curso fue guiado por el director del Instituto Europeo de Budismo Aplicado (EIAB), el monje Thầy PHAP AN, junto con la Hermana SONG NGHIEM y el apoyo de tres jóvenes monjas.
Los organizadores eligieron este lugar, dedicado al mártir polaco fray Maximiliano KOLBE, porque los enseñamientos del franciscano de Auschwitz están en sintonía con las motivaciones que inspiran el budismo: luchar contra el odio y la violencia mediante una vida de sabiduría y armonía, y reconocer una profunda conexión entre la dimensión espiritual y la historia de los lugares.
Las tres jornadas transcurrieron en un ritmo sereno y sencillo, marcado por enseñanzas sobre la meditación sentada y caminando, corazón de la práctica zen. Por respeto a la Madre Tierra, la alimentación fue vegana y vegetariana, compartida en un clima de silencio; las comidas se convirtieron en ocasión para cultivar la plena conciencia del alimento, reconociendo en cada gesto la gratitud hacia la tierra y todas las condiciones que hacen posible una vida recta. De hecho, las largas caminatas y el contacto con la naturaleza fortalecieron, en esos días, la experiencia de la tierra como ‘Hermana y Madre’, como la llamó San Francisco en el Cántico de las Creaturas.
Por la mañana se despertaba el cuerpo mediante la práctica del qi gong y del tai chi; por la tarde, la relajación profunda ayudaba a los participantes a entrar en contacto más íntimo con la calma interior. El compartir en pequeños grupos fortaleció el sentido de escucha mutua, dejándose tocar por la presencia silenciosa del otro.
En un tiempo marcado por tantas guerras, el tema de la paz interior, de la paz comunitaria y de la construcción de una convivencia capaz de vivir en armonía, emergió con especial fuerza: no puede haber paz en el mundo sin una paz interior, cultivada en la respiración, en la comprensión y en la compasión.
En todos los participantes permaneció vivo el recuerdo de haber vivido tres días intensos en contacto con una experiencia de paz, de silencio y de relación respetuosa con la Madre Tierra.
El evento contó con gran atención por parte de los frailes, del director del Centro Kolbe, fray Guglielmo BARBASSO, y en particular del personal de cocina, que tuvo que transformar completamente la organización habitual prevista para los grupos, preparando alimentos y platillos especiales veganos en bufetes específicos, consumidos en silencio y en clima de mutua colaboración.

Fray Paolo FIASCONARO.