En el marco de los 800 años de la composición del Cántico de las Creaturas, los versos de San Francisco de Asís tuvieron eco en la ceremonia conmemorativa realizada en el ‘Salón Dorado de la Casa Amarilla’, sede de la Cancillería de la República de Costa Rica. Dicha actividad fue realizada el viernes 5 de septiembre de 2025 y organizada por la Orden Franciscana Conventual, el Foro Interreligioso de Costa Rica y la Cancillería.
Ante un nutrido auditorio compuesto por representantes de movimientos religiosos, jóvenes, el Embajador de Italia en Costa Rica, Sr. Alberto COLELLA, y otros miembros del cuerpo diplomático, el Canciller de la República, Sr. Arnoldo André TINOCO, pronunció un discurso destacando el mensaje del Cántico y el compromiso socioambiental del país. Luego, por parte de la comunidad musulmana, fue declamado el Cántico de las Creaturas.
Fray Michael LASKY, Delegado general de Justicia, Paz e Integridad de la Creación, se dirigió a los presentes haciendo una actualización del Cántico y rescatando los valores de la reconciliación y de la paz en medio de un mundo polarizado. Además, hizo un llamado a continuar reescribiendo poemas de comunión con nuestra vida y nuestras opciones.
Diferentes líderes de tradiciones religiosas y pueblos originarios también compartieron sentidas palabras y se sumaron al coro de quienes encuentran inspiración y compromiso en el legado de San Francisco de Asís. Dos jóvenes estudiantes firmaron simbólicamente un pacto por la paz, que en uno de sus párrafos dice:
“Reconociendo la profunda conexión que nos une a los seres humanos con la naturaleza y, en general, con todo ser viviente, afirmamos que el respeto a los más altos valores expresados en el Cántico de las Creaturas, como el cuidado de la vida y la búsqueda de la armonía, constituye un terreno fértil y compartido entre todos, sin distinción de credo, cultura o nacionalidad.”
En el marco de esta conmemoración, resonaron también las palabras del Papa Francisco en la Laudato Si’:
“San Francisco, fiel a la Escritura, nos propone reconocer la naturaleza como un espléndido libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo de su hermosura y de su bondad” (LS 12).
De este modo, el acto no solo evocó los versos del Poverello, sino que también reafirmó la tarea común de leer en la creación un llamado a la paz y a la reconciliación, y el compromiso de atender al clamor de la tierra y al grito de los pobres.
Fray Erick G. MARÍN CARBALLO








