El documental Un franciscano encadenado: Anton Demeter, el sacerdote sin piernas, dirigido por el cineasta rumano Dragoș ZĂMOȘTEANU, cuyo estreno tuvo lugar el 7 de junio de 2025 en el cine ‘Ateneu’ de Iași, en el marco del Festival Internacional de Psicoanálisis y Cine 2025, y que posteriormente fue presentado también en otros festivales cinematográficos, está ahora disponible en YouTube con subtítulos en italiano e inglés.

La película puede verse en el siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=Hi6tXCSYV0s.

El director Dragoș ZĂMOȘTEANU, cuya pasión y tenacidad por documentar y dar a conocer al gran público la excepcionalidad humana y espiritual de personas poco conocidas o incluso olvidadas de la historia reciente de Rumanía, nos invita, a través de esta obra dedicada al Siervo de Dios, el sacerdote franciscano conventual Fray Anton DEMETER, a escuchar con atención y a observar con cuidado cómo se cumplieron en la vida del ‘padre sin piernas’ las palabras que Nuestro Señor dirigió a sus discípulos: ‘Un siervo no es más grande que su señor. Si a mí me persiguieron, también a ustedes los perseguirán’ (Jn 15,20).
La verdad perenne contenida en esta palabra divina hace que la visión de la película del señor ZĂMOȘTEANU se transforme, para el espectador, en un auténtico acontecimiento de fe, en el que él mismo puede experimentar la actualización del misterio de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
En efecto, la habilidad con la que el autor del documental ha sabido unir el testimonio directo de Fray DEMETER con las declaraciones de quienes padecieron con él el mismo suplicio o conocieron de cerca su calvario, junto con los demás elementos audiovisuales, amplifica no solo el impacto emocional y espiritual de la película en el espectador, sino también su implicación en una especie de coparticipación somática en la experiencia de los protagonistas.
Esto nos lleva a dar la razón, una vez más, a la escritora Simone WEIL, quien observó con agudeza que ‘a través de la alegría, la belleza del mundo entra en nuestra alma; a través del dolor, entra en nuestra carne’. Se trata, naturalmente, de aquella belleza que ‘salvará al mundo’ (Dostoievski) y que Fray DEMETER hace perceptible en la siguiente declaración, presente en la banda sonora del documental: ‘Ni hacia mis interrogadores que me insultaron, ni hacia aquel teniente que me golpeó la espalda con un martillo, sentía rabia ni pensamientos de venganza. Por ellos rezaba y decía: “¡Señor, perdónalos!”’.
Considero que la gracia sobrenatural de la santidad y de la intercesión, que muchas personas han reconocido en Fray Anton DEMETER, ha sostenido y hecho posible esta obra cinematográfica.
Esperamos que, por mucho tiempo, cumpla el objetivo para el cual fue realizada: ‘Hacer justicia —en el sentido de impedir el olvido— a personas que dan sentido a este país y sobre las cuales, en los hechos, nuestro país se sostiene’ (Dragoș ZĂMOȘTEANU).
La proyección de la película en el marco de catequesis u otros encuentros de formación cristiana, así como su difusión al mayor número posible de personas, podrá contribuir a alcanzar el propósito para el que fue realizada y a la difusión de la fama de santidad del Siervo de Dios, el sacerdote Anton DEMETER, a quien esperamos ver pronto elevado al honor de los altares.

Fray Virgil BLAJ.