Con la apertura del VIII Centenario del Tránsito al cielo de San Francisco, en todas las realidades franciscanas del mundo se observa un notable crecimiento de iniciativas y reflexiones que, sin duda, impulsarán la comprensión profunda del carisma y de la herencia espiritual del Poverello de Asís. Son numerosos los eventos que se están organizando y que auguran un camino de profundización espiritual y cultural a todos los niveles.
El VIII Centenario de 2026
Ya con la solemne apertura del VIII Centenario, realizada el 10 de enero en la Porciúncula con la proclamación del Año Jubilar Franciscano y las cartas del Papa León XIV y de los Ministros generales de la Orden Franciscana, comenzó el itinerario celebrativo, que será un momento de gracia y de profundización del mensaje franciscano. En el Santo de Asís, el mundo sigue viendo hoy al testigo fiel del Evangelio, cantor de la Perfecta Alegría y constructor de puentes hacia una paz “desarmada y desarmante” en una humanidad en búsqueda de certezas y de valores innegociables.
Los eventos programados buscan redescubrir el mensaje de la universalidad y actualidad del Poverello de Asís. En particular, será de gran interés la exposición de los restos mortales de San Francisco en la Basílica Inferior de Asís durante la próxima Cuaresma. Para hacer partícipes a los fieles y devotos de Francisco, en plazas, iglesias y teatros se sumarán al programa el concierto ‘L’infinitamente piccolo’ con Angelo BRANDUARDI, el espectáculo Franciscus de Simone CRISTICCHI y el histórico musical ‘Forza venite gente’ de Michele PAULICELLI. Además, en cada iglesia franciscana del mundo ya se han organizado iniciativas y actividades para profundizar en la figura del Hermano Francisco.
El VII Centenario de 1926
Si se quiere establecer un paralelo con el VII Centenario celebrado en 1926, existen notables analogías en la experiencia vivida hace cien años respecto a hoy, tanto en el ámbito social y religioso como, en particular, dentro de la Iglesia y de nuestra Orden.
El primer cuarto del siglo XX fue un periodo histórico complicado: se venía de los dolorosos episodios de las dos supresiones de Órdenes religiosas y, en el ámbito social, de la catástrofe de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Fueron años de crisis a todos los niveles, y la situación social tardaba en recuperarse. Los llamados de los Papas empezaron a dar los primeros frutos en el crecimiento vocacional dentro de la Iglesia; en particular, nuestra Orden, con la apertura de la Misión en China en 1925, inició aquella Aurora Misionera que impulsó el crecimiento tanto numérico como carismático.
La celebración del VII Centenario de la muerte de San Francisco en 1926 resultó propicia y altamente estimulante. El evento tuvo gran resonancia y otorgó un fuerte impulso dentro de la Iglesia con la Encíclica de Pío XI Rite Expiatis, en la que invitaba a la Iglesia a vivir el carisma del Poverello en un momento histórico difícil para toda la humanidad, retomando la Encíclica de León XIII Auspicato Concessum, escrita cuarenta años antes con ocasión del VII Centenario del nacimiento de San Francisco.
Asimismo, dentro de la Orden se constituyó la Cruzada Misionera Franciscana para motivar a los Hermanos hacia la missio ad gentes. Desde esa visión profética de los Ministros generales, Fray Domenico TAVANI y Fray Alfonso ORLINI, comenzó el florecimiento vocacional y misionero que, tras la experiencia en China en 1925, continuó en Japón con San Maximiliano Kolbe en 1930, en Zambia con Fray Francesco Costantino MAZZIERI en 1931, y que sigue vigente hoy con la presencia misionera en 40 países del mundo.
Confiamos en que, a partir del impulso misionero del VII Centenario de 1926, el VIII Centenario de 2026 también sea una ocasión propicia para un gran renacimiento franciscano, siguiendo el ejemplo y la herencia espiritual de nuestro Fundador.
Fray Paolo FIASCONARO.








