De las heridas, nueva vida.

En el Alverna el viernes 5 de enero de 2024, como el año pasado para el belén, tuvo lugar la celebración de apertura del octavo centenario de los Estigmas de san Francisco (1224-2024) in sito -es decir, ahí donde ocurrió el acontecimiento, en la montaña del Alverna-, con la participación de una nutrida representación de la Familia Franciscana.

Estuvieron presentes todos los Ministros generales: Fray Carlos TROVARELLI OFMConv, Fray Massimo FUSARELLI OFM, Fray Roberto GENUIN OFMCap, Fray Amando TRUJILLO CANO TOR, Tibor KAUSER OFS y Sor Frances Marie DUNCAN Presidenta de la Conferencia Franciscana Internacional de Hermanos y Hermanas de la Tercera Orden Regular. Muchos pudieron seguir el acto conectándose a la transmisión en directo en la página web centenarifrancescani.org.     
Algunos momentos del día dejaron su huella en el que escribe. En primer lugar, las nubes bajas que desde la mañana envolvían la montaña que alberga, en la «cruda roca» (cf. Dante), el santuario: una propuesta para adentrarse poco a poco en la especial relación entre Francisco y Jesús en la Cuaresma de 1224, culminada con el don de los Estigmas el 17 de septiembre. Una invitación a estar en la capilla de la conformitas, cerca de esa piedra que vio tanto fuego encendido por la pasión. Una piedra marcada: «signasti, Domine, HIC, servum tuum Franciscum». Luego, la celebración en sí -larga a decir verdad-, desde su título (De las heridas, nueva vida) hasta sus tres momentos (el segundo vio la procesión de unos pocos hasta la capilla de los estigmas con la apertura de la Puerta santa por parte del Obispo de Arezzo-Cortona-Sansepolcro Monseñor Andrea MIGLIAVACCA). Las heridas: físicas e interiores con las que Francisco subió al Alverna aquel verano, dos años antes de su muerte; las que el Señor le regaló conformándolo a Sí mismo (imprimiendo alegría y dolor en su carne y en su corazón); las de nuestro tiempo (guerras, crisis medioambiental, nacionalismos exagerados…). Las que cada uno lleva consigo. Sólo en la entrega de esas heridas a un Amor más grande recibimos la vida. Nueva vida.
Finalmente, todos los presentes recibieron un ejemplar de la «chartula», preciosa herencia de la experiencia de Francisco en el Alverna: como el Hermano León, somos bendecidos por Francisco («benedicat tibi Dominus et custodiat te»); tenemos sus Alabanzas a Dios Altísimo para vivir una vida llamada a ser alabanza y servicio «con gran humildad».
Para la historia: la delegación OFMConv, con Fray Carlos TROVARELLI, una pequeña representación del Convento Santos XII Apóstoles-Roma; una más conspicua de la Custodia de Asís, incluidos los novicios, el Guardián de Florencia, ciudad que tiene un especial vínculo histórico y afecto hacia el Santuario del Alverna.
El «resto» de la jornada es también digno de mención: la generosa acogida de la Fraternidad del Alverna, el encuentro con tantos otros miembros de la realidad franciscana, el haber preparado juntos -como Familia Franciscana (con sus diversas comisiones)- algunos acontecimientos para el año 2024. Esto ya es un buen fruto de los centenarios. Luego vendrán las dos últimas etapas del centenario: el Cántico del Hermano Sol (2025) y el Tránsito del Seráfico Padre (2026), ulteriores oportunidades para crecer como familia, recogiendo y actualizando el legado de Francisco.

Fray Giovanni VOLTAN.