Por primera vez, los días 21 y 22 de septiembre de 2026, los Guardianes y Definidores de la Provincia Italiana de San Antonio de Padua [Italia Norte] de los Hermanos Menores Conventuales y de la Provincia de San Antonio de los Hermanos Menores se reunieron en la Casa de espiritualidad de Camposampiero (Padua) para compartir experiencias, desafíos y esperanzas de la vida franciscana.

Las dos Provincias, guiadas respectivamente por Fray Roberto BRANDINELLI OFMConv y Fray Antonio SCABIO OFM, tienen presencia en buena parte del norte de Italia y animan Santuarios, Conventos, Parroquias y diversas obras de servicio y caridad. En el encuentro participaron 31 Hermanos conventuales, de un total de 213, y 52 Hermanos menores, de los 364 religiosos de la Provincia.
Ambas familias franciscanas suelen celebrar por separado este tipo de reuniones con sus superiores locales y órganos de gobierno. Esta fue la primera vez que decidieron hacerlo juntas: una ocasión para conocerse mejor, compartir preocupaciones y esperanzas, e intercambiar puntos de vista sobre sus proyectos y orientaciones.
La historia y las tradiciones han dado lugar a tres familias en la Orden fundada por San Francisco: Hermanos Menores, Hermanos Menores Conventuales y Hermanos Menores Capuchinos. En Camposampiero, los participantes reconocieron la fraternidad como un don de Dios y, al mismo tiempo, como una responsabilidad que exige un compromiso cotidiano. En este sentido, las palabras de San Francisco, «Fratelli tutti», acompañaron la reflexión común.
Los trabajos pusieron de manifiesto una importante convergencia. Ambas Provincias llevan adelante procesos de revisión y planificación en torno a temas comunes: el primado de Dios, la autenticidad evangélica, la fraternidad, la opción por los últimos, la acogida, la pobreza y la construcción de comunidades cada vez más fraternas.
El diálogo afrontó también con realismo las dificultades que hoy atraviesa la vida religiosa: la disminución de las vocaciones, la necesidad de revisar dónde y cómo estar presentes, así como los servicios que ofrecen, y el cierre de algunos Conventos. Estas situaciones se interpretaron como una llamada a la conversión y a un proceso de renovación y reorganización, para vivir con mayor sencillez y fidelidad al Evangelio. Sin ocultar el sufrimiento que implican, los participantes reconocieron que también pueden convertirse en un tiempo de poda, gratitud, alegría y renovada pasión por la vocación.
El encuentro fue acogido como un don del Espíritu y como un signo de fraternidad en el Año Jubilar Franciscano, en el que se conmemoran los 800 años del Tránsito de San Francisco de Asís.

De: messaggerosantantonio.it
La Redacción.