En la noche del 20 al 21 de marzo de 2026, un grupo de jóvenes vinculados al Santuario de San Antonio de Padua y del beato Rafał Chyliński en Łódź-Łagiewniki (Provincia de la Madre de Dios Inmaculada en Polonia [Varsovia]), bajo el acompañamiento pastoral de Fray Maciej PIECZYNIA, participó en el ‘Vía Crucis extrema’.

En sintonía con el clima cuaresmal de penitencia y conversión, los jóvenes cristianos asumieron un desafío que exigía de ellos no solo resistencia física, sino sobre todo una profunda fortaleza interior.

42 kilómetros en silencio
La ruta de este año superaba los 42 kilómetros. Los peregrinos partieron en horas de la tarde desde la parroquia de Nuestra Señora del Rosario en Zgierz, dirigiéndose hacia el Convento de los franciscanos en Łagiewniki, en Łódź. Según el espíritu del ‘Vía Crucis Extrema’, toda la marcha se realizó bajo la oscuridad de la noche y en completo silencio, interrumpido únicamente por las meditaciones en las distintas estaciones de la Pasión del Señor.

Ascesis franciscana vivida
Para los jóvenes y el sacerdote que los acompañaba, esta marcha nocturna fue una ocasión para experimentar la propia debilidad y fragilidad. El dolor en las piernas, el cansancio creciente, las ampollas en los pies y la lucha contra el sueño se convirtieron —como subrayaron los participantes— en un verdadero lugar de encuentro con Dios y crecimiento en santidad. Este salir concretamente de la zona de confort les permitió, en unión con Cristo sufriente, vivir el llamado a hacerse “menores” y a renunciar al propio ego en favor de una confianza total en la gracia de Dios.
La presencia de un religioso en un recorrido tan exigente fue un hermoso testimonio de acompañamiento fraterno a los jóvenes en su búsqueda personal del Dios vivo, lejos del ruido del mundo digital y de las distracciones cotidianas.

Meta: el Santuario de Łagiewniki
La oración nocturna concluyó al amanecer, a los pies de la Madre de Dios y de San Antonio en el Santuario de Łagiewniki. Aunque físicamente exhaustos, los jóvenes peregrinos llegaron a la meta llenos de paz espiritual. Este acontecimiento mostró que la juventud actual sigue anhelando una vida evangélica plena y no teme asumir esfuerzos en el camino de una relación más profunda con Dios.
La Cuaresma en Łagiewniki, en Łódź, demostró una vez más que el carisma franciscano de entrega de sí y fraternidad sigue vivo y continúa atrayendo el corazón de los jóvenes.

Fray Maciej PIECZYNIA.