Con ocasión del centenario de la fundación de la Milicia de la Inmaculada (M.I.), el Episcopado polaco ha anunciado su carta pastoral intitulada “Cien años con la Inmaculada y su Milicia”.

El documento ha sido firmado por los cardenales, arzobispos y obispos presentes en la asamblea plenaria que se ha llevado a cabo durante los días 6 y 7 de junio 2017 en Zakopane, pero que se ha dado a conocer el 27 de noviembre, y está destinado al uso pastoral en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Beata Virgen María – 8 de diciembre 2017.
Los Obispos polacos afirman que san Maximiliano María KOLBE ha fundado la Milicia para encarnar el dogma de la Inmaculada Concepción de María en la actividad de la vida cotidiana. El nacimiento de la M.I. se deriva, sobre todo, del deseo de salvar las almas, pero también de los desafíos del tiempo. La finalidad de la Milicia es el cumplimiento de la misión de la Iglesia, que consiste en la llamada a la conversión de todos los pecadores y su santificación “bajo la protección y a través de la Inmaculada”. El movimiento está abierto a todos: laicos y clérigos, niños, jóvenes y adultos.
Hoy la Milicia de la Inmaculada se enfrenta a nuevos retos: “el ateísmo programático e ideológico ha dado pie a las posturas neo-liberales y anti-eclesiales. La Milicia camina junto con el mundo cambiante y, además de la actividad tradicional iniciada por san Maximiliano, desarrolla nuevas formas de apostolado correspondientes a los retos contemporáneos de la Iglesia y del mundo. En ella han surgido y actúan, entre otros: el Movimiento Juvenil de la Milicia de la Inmaculada, la Escuela de Evangelización de la Inmaculada, la Milicia de la Inmaculada a los pies de la Cruz; este último constituye un poderoso ejército de oración y de sufrimiento, los cuales son –como lo ha expresado san Maximiliano- «la vanguardia» de la Milicia”.
En el tiempo presente –evidencian los Obispos polacos- la Milicia aparece como el antídoto específico para distintos tipos de conflictos y esclavitudes del alma humana, pues ésta forma al ser humano con el ejemplo de María. “Pidamos a la Inmaculada, que san Maximiliano hizo Ideal suyo, Adalid y Mediadora nuestra de todas las gracias Divinas, conducirnos al dulcísimo Corazón de Jesús en las filas de su Milicia”.

Red.

d.