El 25 de mayo de 2026, en la ciudad de Werdohl (diócesis de Essen, Alemania), se celebró un jubileo relacionado con el movimiento ecuménico en esta región.

En 2001, dos párrocos, Georg GÖRKE (católico) y Rüdiger SCHMALE (luterano), dieron inicio a una actividad ecuménica mediante celebraciones religiosas, encuentros temáticos e iniciativas sociales. Cuando en 2003 llegaron a Werdohl los franciscanos conventuales de la Provincia de San Maximiliano Kolbe de Polonia (Gdansk), esta colaboración se intensificó aún más. Fue entonces cuando se creó una nueva estructura, el «Foro ecuménico». Por parte de los conventuales, Fray Ireneusz WOJTKO, entonces Guardián y párroco, se comprometió profundamente con este proyecto.

El 25 de mayo de 2026 tuvo lugar una solemne celebración ecuménica en nuestra iglesia de San Miguel. Durante la liturgia entregué la lámpara (la Luz de Asís) en el marco de la iniciativa «Espíritu de Asís». Además, tuve la gran alegría y la gracia de pronunciar la homilía de esta celebración.
El encuentro fue acogido por nosotros, los franciscanos conventuales, y moderado por Fray Grzegorz CHMIELEWSKI, Guardián y párroco. Por parte de las comunidades protestantes participaron en la celebración el pastor Dirk GRZEGOREK, de la Iglesia Evangélica, y Siegfried HEINRICH, de la Iglesia Nueva Apostólica. También estuvo presente el alcalde de Werdohl, Dirk MIDDENDORF (CDU).
Los demás Hermanos del Convento contribuyeron con su apoyo logístico y espiritual: Fray Andrzej LENGENFELD, Fray Tadeusz PYTKA y Fray Ryszard ŚWIĄTKOWSKI.
La celebración adquirió un carácter especial también gracias a un bautismo ecuménico, ya que los padres del niño pertenecen respectivamente a la comunidad católica y a la comunidad evangélica. El sacramento fue administrado por un pastor evangélico, pero —como señalaron muchos de los presentes— en una iglesia católica.
Y aquí me permito un pequeño comentario, que les ruego no tomar demasiado en serio. En la actividad ecuménica, que sigue siendo un proyecto de enorme alcance a nivel mundial, permanecen vivos pequeños detalles —aunque para muchos sean significativos— que ponen de relieve la autonomía y la identidad propia de las distintas tradiciones. Esta reflexión nace de las conversaciones con fieles de diversas confesiones, que comentaban entre sí en voz baja: «El bautismo fue administrado por un pastor evangélico… pero en una iglesia católica… Y además la homilía la pronunció un católico… Y la música estuvo dirigida por una evangélica…».
Como ya he dicho, estas observaciones no deben tomarse de manera demasiado literal. Sin embargo, revelan un mecanismo maravilloso que nos acerca a todos —católicos, evangélicos y cristianos de otras confesiones— más de lo que lo hacen las estructuras oficiales y toda la actividad ecuménica organizada. En cada uno de nosotros existe un profundo deseo de unidad, igualdad y respeto mutuo, aunque llevarlo a la práctica pueda ser un desafío cotidiano.
Probablemente era precisamente esto lo que quería decir San Francisco cuando, al comenzar la «reparación» de la Iglesia, empezó por sí mismo, señalando con claridad el camino: ¡la conversión!
Por último, en espíritu ecuménico, vale la pena recordar las palabras de Albert SCHWEITZER: «Las oraciones no cambian el mundo, pero transforman a las personas, y las personas cambian el mundo».

Fray Sławomir KLEIN,
Delegado general para el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso (EDI).

P. D. Para quienes conocen el alemán, compartimos una breve nota de prensa sobre este acontecimiento: https://www.evangelisch-im-sauerland.de/website/de/kirchenkreis/kirchenkreis-gemeinden/aktuelles/aktuelle-artikel?article_id=5746.