Del 6 al 13 de mayo de 2026 visité nuestras comunidades en Bulgaria, llevando la «luz de Asís», vinculada al proyecto Espíritu de Asís. La liturgia de la luz se celebró en tres lugares: Sofía, Rakovski y Pleven. Se trata de nuestras fraternidades franciscanas presentes en el territorio de tres distintas diócesis: la eparquía greco-católica de San Juan XXIII en Sofía, la diócesis de Sofía y Filipópolis y la Diócesis de Nicópolis.
Antes de relatar estos encuentros, vale la pena recordar algunos aspectos interesantes de la historia del cristianismo en Bulgaria. La misión evangelizadora en estas tierras fue llevada adelante por San Andrés, llamado en búlgaro Свети Андрей Първозвани (San Andrés el Primer Llamado). Fue él quien respondió primero a la llamada de Cristo, de donde proviene su sobrenombre. Y fue también él quien condujo hasta Jesús a su hermano, el futuro San Pedro.
El Apóstol Andrés el Primer Llamado predicó la Palabra de Dios a lo largo de las costas del Mar Negro y llegó a Odessos, la actual ciudad de Varna. Allí fundó un obispado cuyo primer Obispo fue San Amplíato, discípulo de San Pablo Apóstol. Él es mencionado en la Carta a los Romanos: «Saluden a Amplíato, mi amigo muy querido en el Señor» (Rm 16, 8).
Otra curiosidad histórica de especial interés interreligioso está relacionada con la promulgación, en Serdica (la actual Sofía), del edicto de tolerancia promulgado por el emperador Galerio, nacido precisamente en aquella región. El acontecimiento tuvo lugar el 30 de abril del año 311. El documento puso oficialmente fin a las persecuciones contra los cristianos en el Imperio Romano y les permitió profesar libremente su fe. Fue firmado por los cuatro Augustos legítimos de la época: Galerio, Licinio, Maximino Daya y Constantino el Grande.
Resulta significativo que Galerio hubiera sido anteriormente perseguidor de los cristianos y que solamente hacia el final de su vida —según testimonios históricos— una «enfermedad muy vergonzosa» lo llevara a cambiar de actitud. El edicto de tolerancia de Serdica precedió al célebre Edicto de Milán del año 313, destinado a cambiar el curso de la historia.
La actual situación confesional de Bulgaria se caracteriza por una gran diversidad religiosa, con un claro predominio de la Ortodoxia. Según las estadísticas, los ortodoxos representan el 62,7% de la población (aunque algunas fuentes indican incluso más del 80%), los musulmanes el 10,8%, los protestantes cerca del 1,7%, mientras que los católicos representan apenas el 0,6%. Una situación que no siempre favorece relaciones ecuménicas profundas ni un auténtico diálogo interreligioso.
Por este motivo, nuestras oraciones y encuentros quisieron subrayar la solidaridad entre Asís, la Orden, las comunidades franciscanas y los fieles de Bulgaria, tanto de rito latino como oriental.
La primera celebración tuvo lugar en Sofía con la participación del Nuncio apostólico, el Arzobispo Luciano SURIANI, en el cargo desde 2022. Estuvieron presentes también el Ordinario de la eparquía de San Juan XXIII para los católicos de rito bizantino, el Obispo Mons. Petko VALOV, y el Obispo emérito de la misma eparquía, Mons. Hristo NIKOLOV PROJKOV. Participaron además el secretario del Nuncio, Mons. Christopher Michael SAYLOR, y los franciscanos conventuales Fray Jarosław BARTKIEWICZ, Fray Karol RZEŹNICKI y yo mismo.
Se reunieron numerosos católicos de rito latino y oriental, junto con diversas personas en búsqueda espiritual. La celebración fue precedida por un concierto organizado el día anterior e interpretado por músicos y solistas del conservatorio de música de Sofía.
Durante mi permanencia se preparó además una transmisión sobre el Espíritu de Asís para la emisora franciscana «Radio Ave María». Esta radio, activa desde 2022 y transmitida por Internet a todo el mundo, tiene como objetivo profundizar en las temáticas católicas. Invito a todos aquellos interesados en esta grabación y en otros materiales a visitar el sitio web: www.radioavemaria.net.
Y aquí otra curiosidad interesante: la sede de «Radio Ave María» se encuentra en el edificio junto a nuestro Convento. Precisamente allí vivió, desde 1925 y durante siete años, el Arzobispo Mons. Angelo Giuseppe RONCALLI —el futuro Papa Juan XXIII—, quien en Bulgaria desempeñó primero el cargo de Visitador apostólico y posteriormente el de Delegado apostólico.
Otro encuentro del Espíritu de Asís tuvo lugar en Rakovski. Allí trabajan cotidianamente Fray Eugeniusz RÓŻAŃSKI, ausente en aquellos días, y Fray Ventsislav NIKOLOV. En la capilla dedicada a San Maximiliano se celebró la liturgia de la luz con la participación de los fieles reunidos.
La última celebración se realizó en Pleven, donde prestan servicio Fray Artur CHEŁSTOWSKI y Fray Janusz JAROSZEWSKI. Dentro de la liturgia de la Santa Misa incorporamos también el rito de la luz, en el que participaron los fieles presentes, entre ellos algunos estudiantes.
En Pleven se encuentra una universidad de medicina frecuentada por varios miles de estudiantes extranjeros. Nuestra iglesia es frecuentada, para las Misas, encuentros de oración y conferencias, por un grupo de alrededor de cien estudiantes pertenecientes a diversas tradiciones: desde los ritos orientales hasta los ritos siro-malabar y siro-malankar.
De regreso de Pleven a Sofía tuvimos también la oportunidad de visitar algunas cuevas cuyo origen se remontaría a millones de años, quizá incluso a una docena de millones. Una de ellas lleva el nombre de «Ojo de Dios». Según la tradición histórica, durante el periodo de la dominación otomana los cristianos buscaban allí refugio de las incursiones turcas.
La bellísima experiencia vivida en Bulgaria —incluida la posibilidad de conocer más de cerca el difícil servicio de los franciscanos conventuales en una realidad de fuerte minoría confesional y, sobre todo, la gratitud de los fieles por la atención recibida y por el don proveniente de Asís— ha sido para mí la confirmación de que incluir este país en el proyecto Espíritu de Asís fue una decisión acertada.
Agradezco a mis Hermanos la acogida, la disponibilidad para recorrer muchos kilómetros en automóvil y la extraordinaria hospitalidad y gentileza. Además, siempre se muestran sumamente disponibles con los huéspedes.
Para concluir, una pequeña curiosidad histórica. En Jerusalén, junto al Santo Sepulcro, existió durante siglos una capilla búlgara. Lo sabemos gracias al monje alemán Juan de Würzburg, que vivió allí en el siglo XII. Algunos siglos más tarde, el diplomático y comerciante ruso Vasily POZNYAKOV escribía en su libro Descripción de los lugares santos: «Y delante de la pequeña iglesia ortodoxa junto al sepulcro se levanta un trono búlgaro, y sobre él arde día y noche una lámpara».
Hoy, en nuestras tres iglesias de Bulgaria, arde la lámpara de Asís, signo de la presencia del Espíritu de Asís.
Fray Sławomir KLEIN,
Delegado general para el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso (EDI).








