Del 11 al 15 de octubre de 2026, con motivo del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco, los Hermanos de la Provincia de Santa Isabel en Alemania y de la Custodia provincial de San Leopoldo y San Nicolás de Flüe en Austria y Suiza peregrinaron juntos a Asís y a otros lugares relacionados con la vida del Santo.
En Asís, ciudad natal del Poverello, tuvimos la oportunidad de conocer mejor su vida y su espiritualidad. Nuestro Hermano Fray Thomas FREIDEL nos acompañó en una visita guiada a la Basílica de San Francisco y a su museo, donde pudimos descubrir la riqueza histórica, artística y espiritual de estos lugares, que desde hace siglos atraen a peregrinos de todo el mundo.
En cada lugar que visitamos se nos ofreció una breve reflexión sobre algún aspecto de la vida franciscana. Los temas fueron la vocación, la vida fraterna, el perdón, la vida según la Regla y el misterio de la Encarnación.
Uno de los temas en los que más profundizamos fue la vocación: tener el valor de cambiar, dejar atrás nuestras seguridades y costumbres arraigadas, y abrirnos con confianza a la llamada de Dios. San Francisco nos recuerda que seguir al Señor significa no quedarnos encerrados en nuestras limitaciones o en nuestras propias ideas, sino dejarnos guiar por Dios hacia horizontes cada vez más amplios.
También reflexionamos sobre la vida fraterna. El ejemplo de San Francisco y su manera de vivir la fraternidad nos ayudaron a redescubrir la importancia de compartir los dones y capacidades de cada uno. Nuestras diferencias y cualidades personales, lejos de separarnos, pueden enriquecernos mutuamente y ayudarnos a construir una verdadera fraternidad.
La peregrinación también nos animó a no desalentarnos en los momentos difíciles y a conservar la paz interior ante las experiencias dolorosas, incluso cuando el sufrimiento viene de un Hermano. Siguiendo el ejemplo de Francisco, somos llamados a perseverar en el bien, mantener la paz del corazón y seguir confiando en Dios, sin dejar que las dificultades o las incomprensiones nos aparten de nuestra vocación.
Durante estos días celebramos la Eucaristía en San Damián, en Greccio y junto a la tumba del Seráfico Padre. Fueron momentos especialmente profundos, en los que también hubo espacio para el silencio. Un silencio que no consiste simplemente en dejar de hablar, sino en abrir el corazón y disponernos a escuchar lo que el Señor quiere decirnos.
Además de conocer los lugares franciscanos, esta peregrinación nos permitió encontrarnos y compartir como Hermanos de la Provincia alemana y de su Custodia en Austria y Suiza. La oración en común, las celebraciones eucarísticas y los momentos de diálogo fortalecieron nuestros lazos fraternos y renovaron nuestro deseo de vivir el Evangelio siguiendo las huellas de San Francisco.
Regresamos de estos lugares tan significativos con una invitación y una responsabilidad: seguir las huellas de San Francisco en nuestra vida diaria y en el servicio pastoral. Un camino de fe, fraternidad y paz, con el valor de dejarnos transformar por Dios y abrir cada vez más nuestro corazón a su voluntad.
Fray Bernhard LANG.








