El 31 de mayo de 2025 se celebró en Gdansk (Polonia) el 30.º aniversario de la apertura de las misiones franciscanas en Ecuador, de la Provincia de San Maximiliano M. Kolbe en Polonia (Gdansk). Este acontecimiento único reunió a Hermanos de Polonia, Alemania, Suecia y Ecuador, así como a sus familiares y amigos. La celebración fue una oportunidad para dar gracias por tres décadas de presencia conventual en suelo ecuatoriano, marcadas por la dedicación, la sencillez y la predicación del Evangelio a los más pobres.

La celebración jubilar fue organizada por Fray Robert KOZIELSKI, Secretario provincial para las Misiones, quien durante muchos años se ha dedicado a apoyar y coordinar las actividades misioneras de la Provincia.
El encuentro comenzó con una reflexión espiritual a cargo de Fray Rafał ZARZYCKI, Delegado del Ministro provincial en Suecia, titulada “La misión franciscana”. En su discurso, recordó que la actividad misionera no es un añadido a la vida religiosa, sino su esencia, una expresión de la relación viva con Cristo y una respuesta a la llamada de la Iglesia a darse a los demás. Hizo especial hincapié en que la actividad misionera no significa simplemente abandonar geográficamente el propio país, sino estar disponible para salir al encuentro de los demás, con humildad, empatía y espíritu de fraternidad. Señaló a San Francisco como modelo de misionero que no impuso el Evangelio por la fuerza, sino que lo ofreció con su vida, sencillez y amor. También recordó que las misiones franciscanas en Ecuador no sólo son actividades pastorales, sino también presencia entre los más pobres, educación, asistencia social y construcción de una comunidad sobre los fundamentos del Evangelio.
El momento central del evento fue la solemne Santa Misa presidida por el Ministro provincial Fray Wojciech KULIG. En su homilía, señaló las misiones como fruto de la gratitud por el don de la fe. Refiriéndose al pasaje evangélico del envío de los discípulos, recordó que el misionero no es el que “lo tiene todo”, sino el que da lo que ha recibido por Gracia, no por méritos. A continuación, mencionó imágenes concretas del trabajo de los Conventuales en Ecuador: la vida cotidiana entre la gente sencilla, la oración con los pobres, el bautismo de niños, el acompañamiento de los moribundos, pero también los momentos de crisis, de incomprensión y de soledad. “Las misiones enseñan humildad porque muestran que nosotros no somos los protagonistas, sino que es Cristo quien actúa a través de nuestras debilidades. Sólo tenemos que ser fieles y estar presentes”.
Tras la Misa, todos los participantes se reunieron en torno a la mesa común. En un ambiente familiar, lleno de cordialidad y unidad, no faltaron los recuerdos, las anécdotas de la vida en la misión, las risas y las lágrimas de emoción. El testimonio de una familia que visitó recientemente a los Hermanos en Ecuador resultó especialmente emotivo. Hablaron de la amabilidad con la que fueron recibidos, de la pobreza que allí se entreteje con una gran fe y de la extraordinaria fuerza espiritual que emana de los Hermanos que trabajan en las misiones.
El jubileo no sólo fue una ocasión para celebrar alegremente, sino también para reflexionar sobre lo que es hoy la misionariedad. “Ser misionero no es sólo ir lejos, sino estar cerca de la gente ahí donde vivimos. Es vivir el Evangelio con valentía y amor”, se subrayó varias veces durante la reunión.
Treinta años de misiones franciscanas en Ecuador son una historia de miles de encuentros, decenas de vocaciones, sufrimientos y esperanzas compartidas. También es un llamado constante para nosotros como comunidad eclesial, a no encerrarnos en nosotros mismos, sino a ir con valentía y amor hacia las periferias: espirituales, sociales, humanas…
Que esta celebración jubilar nos fortalezca a todos, a los misioneros, a sus seres queridos y a quienes les apoyan, para seguir testimoniando a Cristo: ¡en Ecuador, en Europa, en todas partes!

Maja STUDZIŃSKA