El 5 de agosto de 2026 llegué a Lima, Perú. Allí me recibieron fraternalmente los Hermanos que trabajan en la parroquia Nuestra Señora de la Piedad: Fray Lucjan SZCZEPAŃSKI, Fray Piotr HRYMA y Fray Fredi Martín FRÍAS HERRERA. En la noche del 7 de agosto partí de Lima junto con un grupo de feligreses rumbo a Pariacoto.

En esta localidad, el 9 de agosto de 1991, los terroristas de Sendero Luminoso asesinaron a dos de nuestros Hermanos: Fray Michał TOMASZEK y Fray Zbigniew STRZAŁKOWSKI. En la víspera de su martirio, en la iglesia se llevó a cabo la oración del Espíritu de Asís, durante la cual entregué la «Luz de Asís» al guardián, Fray Jacek LISOWSKI. También se ofreció una conferencia sobre el tema del Espíritu de Asís.
Alguien podría preguntarse: «¿Qué tiene que ver el diálogo interreligioso con el terrorismo?». La respuesta es: mucho. Ante todo, debemos ser conscientes de que hoy, en el mundo, más de 380 millones de cristianos son perseguidos, y no solamente los católicos. Son los datos que recoge el Global Persecution Index (GPI) de este año, publicado por la organización International Christian Concern (ICC), que analiza la persecución de los cristianos en más de 20 países. El informe muestra que las persecuciones ya no son solamente obra de grupos terroristas aislados. Hoy son el resultado de una combinación de diversos factores, entre ellos el nacionalismo religioso, el autoritarismo, el terrorismo islamista y el control estatal sobre las organizaciones religiosas.
Estas estadísticas provocan en muchos cristianos indignación y, no pocas veces, también odio hacia las demás religiones y confesiones, con consecuencias inevitablemente negativas para la consideración del diálogo interreligioso. Una forma concreta de «diálogo» puede ser entonces la oración por quienes persiguen y matan, según las palabras de Jesús: «Pero Yo les digo: amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen» (Mt 5,44). Es importante recordar a todos los cristianos que no podemos odiar, no podemos vengarnos y no podemos matar en nombre de la religión.
Puede parecer un poco paradójico, pero muchos representantes de otras religiones —por ejemplo, algunos representantes del mundo musulmán— comparten el sufrimiento de los cristianos y están cerca de ellos, porque no aceptan aquello que llamamos fundamentalismo religioso, incluido el fundamentalismo islámico. Precisamente estas personas están particularmente abiertas al diálogo interreligioso.
El tema del martirio por la fe presenta también una dimensión ecuménica, porque entre los mártires hay también cristianos no católicos. Un ejemplo muy conocido son los mártires ugandeses: 22 católicos y 23 anglicanos asesinados en Uganda en el siglo XIX. Otro ejemplo es Dietrich BONHOEFFER, pastor luterano, asesinado por los nazis en el campo de concentración de Flossenbürg. Nosotros tenemos a San Maximiliano KOLBE, mientras que los luteranos tienen a Dietrich BONHOEFFER. Otra figura es Martin Luther KING, pastor bautista, asesinado en 1968 a causa de su compromiso con los derechos civiles.
Son muchos los ejemplos que pueden ayudarnos a comprender la relación entre terrorismo, fanatismo y diálogo interreligioso y, como católicos, a asumir una actitud adecuada ante la persecución de los cristianos en el mundo contemporáneo.
Precisamente este fue el significado de la oración del Espíritu de Asís: hacer memoria de los Beatos Michał y Zbigniew y del Beato sacerdote Alessandro DORDI, de su misión y de su martirio, buscando al mismo tiempo la reconciliación con Dios, con nosotros mismos y con los demás.
La oración estuvo precedida por el Viacrucis desde la iglesia hasta el lugar donde fueron asesinados nuestros Hermanos. También participó el Obispo de Chimbote, Mons. Ángel Ernesto ZAPATA BANCES, quien presidió la Eucaristía celebrada frente a la capilla. Por la noche, en la iglesia, tuvo lugar la oración de la «Luz de Asís». Me impresionó mucho la gran participación, sobre todo teniendo en cuenta que todo el programa litúrgico duró más de siete horas.
Las principales celebraciones en memoria de los Beatos Michał y Zbigniew tuvieron lugar el domingo 9 de agosto. El programa comprendía la Santa Misa, la procesión con las imágenes de los dos Beatos alrededor de la explanada de la iglesia y el Viacrucis. También estuvieron presentes algunos Hermanos provenientes de Trujillo.
Deseo agradecer a la comunidad de Pariacoto por la acogida en el Convento y por su hermoso testimonio pastoral: Fray Jacek LISOWSKI, Guardián; Fray Bogdan PŁAWECKI; Fray Andre LIMA, clérigo brasileño, y Fray Tadeusz POBIEDZIŃSKI, quien se incorporó posteriormente a la comunidad.
Deseo agradecer especialmente su ayuda en la organización de la oración de la «Luz de Asís», en la que participó de manera particular la juventud. También fue una ocasión para ofrecer una catequesis sobre los sacramentos y para subrayar cuán importantes son hoy el testimonio de la fe y el diálogo con los demás. El diálogo con personas que tienen opiniones, convicciones religiosas y visiones del mundo diferentes de las nuestras requiere una identidad cristiana y católica consciente y madura. Esta identidad debe cultivarse y profundizarse, y debe traducirse también en un compromiso activo con la pastoral que llevan adelante los Hermanos.

«Muéstrame cómo vives tu fe y te diré quién eres…». ¡Esta es una de las reglas del testimonio y del diálogo!

Fray Sławomir KLEIN, Delegado general para el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso (EDI).