En la solemnidad de San Francisco, el 4 de octubre de 2025, en Cracovia, cuatro Hermanos menores conventuales emitieron sus votos religiosos para toda la vida. Fray Krystian GŁUCH, Fray Eryk WALCZYSZEWSKI, Fray Paweł GLIŃSKI y Fray Karol HABEREK se comprometieron públicamente a vivir en obediencia, sin nada propio y en castidad.
“¿Por qué todavía hay personas que eligen este camino? En el mundo de hoy es un ‘trabajo’ bastante poco atractivo, sin prestigio y, para muchos, incluso sospechoso y despreciado. ¿Por qué es así?”, se preguntó, en su homilía, Fray Mariusz KOZIOŁ, Ministro provincial de la Provincia de San Antonio y del Beato Jacobo de Strepa en Polonia (Cracovia). “Este es el misterio de la elección de Dios”, respondió, añadiendo que la vocación de los Hermanos consiste en hacer visible a Jesús al estilo de San Francisco y de sus seguidores en el mundo moderno. “No les deseo, Hermanos, una vida religiosa sencilla, fácil, sin cicatrices, sin la experiencia de la cruz, sin el superarse a sí mismos. No les deseo únicamente el éxito profesional y personal. Les deseo ser felices, bendecidos, y llegar a ser cada día más semejantes a Jesucristo”.
El rector del seminario y del postnoviciado, Fray Tomasz CZAJKA, recordó a todos que este año se cumple el 800.º aniversario del Cántico de Hermano Sol, en el que San Francisco de Asís alaba la bondad de Dios por y con todas las creaturas. Subrayó además que el Poverello envía luego a sus Hermanos al pueblo para enseñarles a adorar a Dios, a alabarlo, a bendecir y a hacer el bien.
En nombre de los nuevos profesos, Fray Karol HABEREK agradeció a Dios por la gracia de la vocación; a la Madre de Dios por su protección; a los padres y familiares por su primera formación y por su gran dedicación; al Ministro provincial por haber recibido sus votos y por la promesa de que, si los cumplen, Dios les dará la vida eterna; a los superiores, formadores y directores espirituales del postulantado, noviciado, postnoviciado y Conventos por cada esfuerzo y dedicación de su parte; a todos los consagrados y laicos por el trabajo realizado para hacer más hermosa la celebración de hoy.
“Por último, permítanme citar las palabras de un Hermano que hace algunos años dijo aquí, al momento de emitir sus votos, que ‘la consagración aún no es la canonización’. Por ello, les pedimos que continúen rezando por nosotros, para que podamos observar estos votos y servir a Dios, a la Iglesia y al pueblo de la mejor manera posible”.
Fray Jan M. SZEWEK.








