Santuario de los Santos Apóstoles
Felipe y Santiago el Menor
Después de las puertas santas,
que ahora se abran otras puertas de casas y oasis de paz,
en las que renazca la dignidad, se eduque en la no violencia
y se aprenda el arte de la reconciliación. Venga el Reino de Dios.
(Papa León XIV, Oración a los pies de la Columna de la Virgen María Inmaculada
en Plaza de España, 8 de diciembre de 2025)
Con ocasión de la Definición Dogmática de 1854, fue reservada a la Basílica romana de los Santos XII Apóstoles, como reconocimiento de sus gloriosas tradiciones en el culto a la Inmaculada, el honor de las celebraciones más solemnes y casi oficiales. La tradicional Novena fue aquel año la preparación espiritual más digna para el histórico acontecimiento, con los solemnísimos ritos pontificales que se sucedieron durante los nueve días, con la presencia de Cardenales, Príncipes y Obispos. Para el domingo siguiente, 10 de diciembre, fue convocada en la Basílica de los Santos Apóstoles, por iniciativa de la Academia de la Inmaculada (organismo eclesial romano de carácter académico y devocional, activo en el siglo XIX), una solemne sesión conmemorativa, que constituyó el grandioso epílogo de las históricas celebraciones. El Ministro general Fray Giacinto GUALERNI, inmediatamente después de la Definición Dogmática, había ofrecido a Papa Pío IX una Rosa de Oro en señal de filial gratitud y júbilo por parte de la Orden Franciscana. En aquel día memorable, en el frontón de la Basílica, entre dos grandes inscripciones latinas compuestas por Fray Angelo TRULLET, conventual de Constantinopla, pendía una exquisita tela salida del pincel del conventual siciliano Fray Pasquale Maria SARULLO, que representaba a la Virgen Inmaculada y, a sus lados, a los dos menores más insignes en la historia del dogma: a la izquierda, el beato Fray Giovanni Duns SCOTO, que despliega un pergamino con las palabras ‘Potuit, decuit, ergo fecit’; a la derecha, el pontífice Sixto IV, en el acto de elevar hacia la Virgen un documento con las iniciales de la bula ‘Cum praecelsa’, fundamento esencial de la definición dogmática. Era expresión y síntesis del celo desplegado por la Orden minorítica en general, y por los franciscanos conventuales de los Santos Apóstoles en particular, al anticipar y preparar el radiante día de aquel triunfo Mariano.
Si quisiéramos describir sucintamente lo vivido durante la Novena de preparación a la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, que también este año ha sido celebrada con gran esplendor, como es tradición, en nuestra magnífica basílica romana de los Santos XII Apóstoles, podríamos afirmar: palabras amables, liturgias solemnes, voces suaves. En quienes participaron se alternaron buenos sentimientos y emociones, paz del alma y alegría del corazón. Las palabras de los Cardenales ofrecidas en las homilías reconfortaron. Los gestos simbólicos de las liturgias fascinaron. Y el canto refinado del Coro, dulce y suave, acompañado por el majestuoso órgano, verdaderamente tocó y sublimó las mentes hacia lo bello y lo bueno, elevándolas al Sumo Bien. Felicitaciones y expresiones de estima fueron recibidas de parte de los eminentes Cardenales que, cada tarde, se turnaron en la presidencia de la solemne concelebración Eucarística, en la hermosa basílica preparada y adornada para la fiesta por el sacristán Fray Maurizio VADILONGA. Cada tarde, del 29 al 7 de diciembre de 2025, Sus Eminencias RAVASI, YOU HEUNG-SIK, DE DONATIS, ROCHE, FERNÁNDEZ ARTIME, GUGEROTTI, MAKRICKAS, SEMERARO y GAMBETTI honraron con su presencia la celebración y la enriquecieron con sus palabras. En la celebración del 7 de diciembre, Fray Maurizio DI PAOLO, Procurador general de la Orden, celebró su XXV aniversario de Ordenación presbiteral, un acontecimiento gozoso para nuestra comunidad conventual y para sus allegados, acompañado por el afecto de su querida madre Vittoria. El día 8 de diciembre, la celebración Eucarística fue presidida por el Cardenal Leonardo SANDRI, Vice Decano del Colegio Cardenalicio, al término de la cual el Ministro general Fray Carlos A. TROVARELLI renovó, como cada año, la consagración de la Orden a la Inmaculada. Como es tradición, al final de cada celebración Eucarística fue interpretado el ‘Tota Pulchra’ de Fray Alessandro BORRONI OFMConv (1820-1896) por el Coro de la Capilla Musical Constantiniana, dirigido por nuestro Hermano maltés y maestro de capilla Fray Robert CALLEJA. El mismo Coro animó con maestría, mediante el canto, las diversas celebraciones. En los sagrados ritos participaron los Hermanos de las Casas generalicias presentes en Roma: del Convento de San Maximiliano Kolbe, del Convento de San Antonio de las Termas (‘Viña Antoniana’), del Convento de San Pedro (Colegio de los Penitenciarios Vaticanos) y del Convento de San Buenaventura (Colegio Internacional ‘Seraphicum’). El servicio litúrgico, como cada año, fue realizado por nuestros clérigos del ‘Seraphicum’, estudiantes de la Pontificia Facultad Teológica ‘San Buenaventura’, bajo la guía de los Hermanos maestros de ceremonias Fray Raimundo Valdo NOGUEIRA y Fray Francis MULENGA. Todo esto, como desde hace años, fue documentado mediante el servicio fotográfico del Hermano Fray Alejandro PALACIOS VÁZQUEZ, responsable de la Oficina general de comunicaciones. El día 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, el párroco Fray Francesco CELESTINO, con la colaboración de algunos laicos comprometidos, acogió, como cada año, a numerosos fieles que quisieron rendir devoto homenaje a la imagen de la Virgen María situada en la cima de la Columna de la Inmaculada en la Plaza de España, comenzando por los Bomberos, quienes al alba renovaron el gesto tradicional de colocar la corona de flores entre los brazos de la Virgen, después de haber alcanzado los 27 metros de altura subiendo los 100 peldaños de la escalera extensible, acto devocional iniciado en 1949. En esta ocasión, Fray Francesco CELESTINO fue acompañado también por algunos Hermanos clérigos del Seraphicum y por algunos milites de la Milicia de la Inmaculada, quienes contribuyeron a la acogida de los fieles y, con su presencia, sostuvieron y promovieron la devoción a la Inmaculada. Allí se dirigió, en las primeras horas de la tarde, Papa León XIV, recién regresado de su primer viaje apostólico internacional a Turquía y Líbano (27 de noviembre – 2 de diciembre de 2025), para ofrecer su homenaje floral, orando a la Virgen María Inmaculada por la paz y la reconciliación entre los hombres.
Fray Mimmo CASTIGLIONE, Archivero general.










