La siguiente etapa de la misión Espíritu de Asís me llevó nuevamente a África, esta vez a Zambia, donde permanecí del 31 de agosto al 14 de septiembre de 2026, invitado por nuestro Hermano Mons. Patrick CHISANGA OFMConv, Obispo de Mansa.
Zambia es uno de los países del África subsahariana donde los cristianos constituyen la mayoría de la población, aunque el cristianismo está profundamente dividido. Existen numerosas comunidades de carácter evangélico-pentecostal, además de muchos grupos que se presentan como iglesias cristianas, pero que en realidad tienen características más propias de las sectas. Esta situación, en ocasiones, es aprovechada también con fines políticos, lo que no contribuye a crear un clima favorable al diálogo.
Zambia es tierra de numerosos pueblos y grupos étnicos, alrededor de 70, entre ellos los bemba, tonga, nyanja, lozi y lunda. Esta diversidad enriquece las tradiciones y las lenguas locales. Aunque el idioma oficial es el inglés, cada grupo étnico conserva su propia lengua y sus particulares formas de expresión cultural. Los principales grupos étnicos ejercen, además, una influencia considerable en la estructura social y política del país. Ante esta realidad surge espontáneamente una pregunta: ¿puede esta diversidad enriquecer a la sociedad, y también a la Iglesia, o acaba convirtiéndose únicamente en fuente de conflictos?
Mi misión en Zambia tuvo dos vertientes: una pastoral, que representó su aspecto más propiamente práctico, y otra formativa, mediante conferencias dirigidas a distintos grupos eclesiales y religiosos, así como a jóvenes en las escuelas. De ahí el binomio del título: teoría y práctica.
La visita a la Diócesis de Mansa tuvo un carácter principalmente pastoral, con encuentros, conversaciones y celebraciones litúrgicas. En particular, las solemnes celebraciones eucarísticas me brindaron la oportunidad de dirigir, tanto a los adultos como a los jóvenes, homilías sobre San Francisco en el contexto del diálogo. Naturalmente, también en Mansa se encendió la Luz de Asís. Asimismo, en el centro pastoral diocesano impartí dos conferencias sobre el Espíritu de Asís, dirigidas al clero y a las personas consagradas.
Agradezco de corazón a Mons. Patrick CHISANGA la extraordinaria y cálida acogida que recibí en Mansa, así como a los Hermanos que allí trabajan: Fray Patrick MUTALE, Guardián; Fray Andrew Chewe MUKOSA, Párroco; Fray James SYAMUCHIMBA y Fray Clement MATAKA, quien se encontraba realizando su experiencia pastoral en la Parroquia San Francisco.
La labor formativa se desarrolló principalmente en Lusaka, donde impartí varias conferencias para seminaristas y religiosas, en las que profundicé en el Espíritu de Asís y en el diálogo ecuménico e interreligioso desde una perspectiva franciscana. Los encuentros tuvieron lugar en la Universidad San Buenaventura, el Colegio Filosófico Salesiano, el Centro Católico Interdiocesano de Espiritualidad Emmaus y con las Pequeñas Siervas de María Inmaculada, en Kasisi. Agradezco a Fray Alfighio TUNHA OFM, Rector de la Universidad San Buenaventura, y a Fray John LESA OFMConv, Guardián de nuestra comunidad en esa misma universidad, por haber hecho posibles las conferencias dirigidas a los seminaristas franciscanos.
Durante estos encuentros pude constatar cierta distancia entre la teoría y la práctica. Ante las reflexiones sobre el diálogo ecuménico e interreligioso surgieron en ocasiones comentarios como: «Aquí no hay hindúes, budistas ni musulmanes… y los demás no son “verdaderos”…». Debo admitir que esto me sorprendió bastante: a pocos cientos de metros de nuestro colegio franciscano se está construyendo otra mezquita y, en total, llegué a contar cinco en Lusaka. Además, las numerosas capillas y edificios con placas o letreros que indican su pertenencia a distintas confesiones muestran claramente que su presencia es numerosa y muy diversa.
Pienso que el problema está en otra parte. Por diversas razones, las relaciones entre los distintos grupos confesionales están marcadas con frecuencia por la desconfianza, la falta de aceptación mutua o incluso la agresividad. Las noticias sobre atentados terroristas perpetrados por fanáticos islámicos, por ejemplo en Nigeria, terminan inevitablemente alimentando estos prejuicios.
Precisamente por eso es tan importante la formación en los seminarios, sustentada en los documentos de la Iglesia, en la enseñanza y la labor de los últimos Papas, así como en el trabajo de las distintas comisiones y secretariados para el diálogo, que también desarrollan una intensa actividad dentro de las Congregaciones religiosas.
Naturalmente, era consciente de que la mayoría de mis oyentes eran estudiantes de filosofía. Por ello, durante las conferencias hice referencia a la experiencia de San Francisco de Asís en relación con el diálogo y la conversión, al testimonio de los últimos Papas y a la propia idea del Espíritu de Asís. En los seminarios que visité, pertenecientes a distintas Congregaciones religiosas, tuve la impresión de que los jóvenes en formación se ven más a sí mismos como estudiantes que como seminaristas y que, en ocasiones, terminan dando prioridad al estudio y a los conocimientos académicos por encima de una formación entendida como un proceso que abarca a toda la persona. Resulta interesante que también uno de nuestros Hermanos zambianos de mayor edad haya llamado la atención sobre este aspecto.
A pesar de ello, me alegró mucho la numerosa participación en los encuentros. En grupos tan numerosos seguramente habrá personas dispuestas a dejarse inspirar por esta idea. Soy consciente de que, en una misión de este tipo, la paciencia es fundamental.
Me llenaron de alegría las palabras que escuché al despedirnos: «¡Nos vemos muy pronto!». La Luz de Asís extiende cada vez más su resplandor por el mundo.
Fray Sławomir KLEIN,
Delegado general para el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso (EDI).








